About Pablo Sanz

El trabajo de Pablo Sanz parte en gran medida de la reivindicación del medio sonoro y la escucha como vías de conocimiento, tanto en lo personal o como experiencia de gran valor estético, como en relación a otros muchos ámbitos. Este se basa en la exploración sensorial del entorno y el paisaje, sus características geográficas, arquitectónicas, urbanas, sociales e históricas, prestando atención a su dimensión y realidad sonora, la cual frecuentemente es obviada o relegada a un segundo plano, herencia de una sociedad con un perfil eminentemente oculocentrista como en la que vivimos. ¿Existen sonidos singulares en cada pueblo, ciudad, paisaje, edificio? ¿Cúal es la huella sonora de un lugar, es posible hablar de su identidad acústica? ¿Qué historias nos cuentan los sonidos de un lugar? ¿Es deseable conservar este patrimonio inmaterial, es posible hacerlo? ¿Qué es considerado ruido y qué no? ¿Cómo cambia el paisaje sonoro de un lugar con el paso del tiempo y la actividad humana? ¿Qué sorpresas nos revelan los sonidos que permanecen 'ocultos'? Estos son algunas de los interrogantes que se plantean y que nutren un proceso con énfasis en la inmaterialidad, la percepción, el detalle, lo cotidiano y en todo aquello que habitualmente puede pasar desapercibido. Las herramientas y técnicas principales que emplea se derivan del registro audiovisual y un tratamiento posterior de los materiales recogidos, empleando principalmente tecnologías digitales. El resultado son entornos sonoros en diverso formato, bien piezas para auriculares o altavoces, composiciones multicanal, trabajos para radio e Internet. Entre sus trabajos más recientes, destacan en 2010 Sounding Site, una instalación sonora creada para el sótano sur de La Tabacalera de Lavapiés creada a partir de la exploración de las propiedades acústicas, la arquitectura y los sonidos presentes en el edificio. El año anterior realizó un proyecto de exploración fonográfica en La Haya, un trabajo que se concentró en las exploraciones subacuáticas realizadas en los canales de la ciudad y que se exhibió en diferentes formatos: un mapa interactivo en Internet, una instalación en la galería Lokaal01 de Breda, y en la Royal Acdemy of Art de la Haya y un concierto acusmático en formato cuadrafónico realizado en Studio Loos, La Haya.

Campaner

Se llama Josep Baulenas, aunque aquí le conocen como Pepet. Tiene 83 años y es nuestro vecino de enfrente, le podemos ver desde que llegamos trabajando cada día en su pequeño huerto. De hecho nos dijo que nació en Cal Xico, la casa donde vivimos, y que ha pasado toda su vida en esta misma calle, en lo que es la zona residencial más antigua del pueblo, por lo que seguramente podemos decir que Pepet es uno de los habitantes autóctonos más ‘auténticos’ de SBG.

Pepet ha sido desde que tenia apenas doce años el campaner del pueblo y aunque salvo ese reloj que las hace resonar mecánicamente y en la fiesta mayor, las campanas ya no se repican desde hace unos veinte años, en nuestro afán por recoger las sonoridades de este lugar, conseguimos que subiera al campanario a repicar de nuevo.

Al igual que en tantos y tantos pueblos, tradicionalmente el sonido de de las campanas ha servido para múltiples funciones, siendo usada como señal acústica para la transmisión de información, marcando acontecimientos importantes y resultando por tanto en un elemento de cohesión de la comunidad. Aquí, como en muchos lugares, servían para anunciar bautizos, bodas, fallecimientos (con diferentes toques para hombres, mujeres o incluso bebes), fiestas, vigilias, en situaciones de emergencia como un fuego e incluso para tratar de romper tormentas próximas mediante su sonido.

Pepet, con la ayuda de su esposa Pepeta y de su hija, elaboró una descripción escrita de los diferentes repiques y funciones que aún puede recordar y de buena mañana nos subimos con él a hacerlos resonar de nuevo.

Pese a lo prometedor de este acontecimiento aquello se quedó en buena medida en un intento, pues nos topamos con que también este campanario ha cambiado bastante en los últimos años. La campana más pequeña, ya en desuso, la encontramos descolgada, y las otras dos fueron fijadas hace algún tiempo, por lo que no pueden dar vueltas sobre si mismas como antes, circunstancias que ahora hacen por tanto imposible reproducir los repiques tradicionales tal y como se hacían.

Aún así, Pepet, con muchas ganas y entusiasmo, nos hizo una gran demostración y creo que él también disfrutó de la experiencia de volver por un rato de nuevo a su campanario.

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Les Llobateres

Nuestro acercamiento al entorno natural de SBG comenzó apenas el dia después de nuestra llegada, con esa primera deriva adentrándonos el sendero norte del pueblo. Ahora le llegó el turno al tramo sur, que al igual que el primero tiene unos 12km aproximadamente y cruza desniveles, con las laderas y valles propios de este territorio.

Tras pasar cerca de algunas granjas, de la pequeña fuente de la Teula y de encontrarnos con un gprupo de vacas pastando apaciblemente, pasamos junto al Molí de la Codina, antiguo molino harinero situado a la cabecera de la riera de las Llobateres, cuyo origen se data a finales del siglo XVII. De esta casa, hoy abandonada, quedan algunos restos, casi reabsorbidos por la frondosa vegetación de ribera que puebla toda esta zona.

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Codina, vacas

El paraje de Les Llobateres, atravesado por toda la primera mitad del sendero sur de SBG, es seguramente el area con más vegetación y en un estado más ‘salvaje’ que nos hemos encontrado alrededor del municipio. Robles, arces y muchos otros árboles y arbustos se extienden alrededor del arroyo que va discurriendo hasta llegar a otro de los enclaves destacados, las Baumes del Molí de la Codina, un afloramiento geológico formado por calizas coralinas, que atravesamos a varios niveles, tanto desde lo alto del monte como al nivel del propio arroyo, que discurre más abajo. En cuanto a la fauna, a juzgar por las huellas que pudimos ver, parece ser un lugar frecuentado y según nos contaron hay tejones y zorros. En el arroyo también pudimos ver algunos cangrejos, aunque, al menos en el diade nuestra visita, lo que nos sorprendió fue no escuchar demasiadas aves como se podría esperar en un area con las tan buenas condiciones y en relación a las que escuchamos en otras zonas alrededor del pueblo.

Y es que visitando este lugar en principio que da la impresión de estar apartado de la civilización y del propio nucleo del pueblo, pronto se da uno cuenta cómo resulta prácticamente imposible olvidarse ni tan siquiera por un rato de la presencia del hombre. En un entorno donde destaca la calma, con el rumor del agua y el viento agitando las hojas de fondo y algunas aves e insectos aqui y allá, el paso de los aviones y los ecos distantes del tráfico de una carretera que discurre no muy lejos, acompañan también la travesía, recordando que no estamos tan perdidos como pudiera parecer a simple vista. Aquí tenemos un ejemplo de lo que se podría calificar como polución sonora, que principalmente destaca más en los lugares más “silenciosos” del campo. Viene a la memoria la referencia a One Square Inch of Silence, un proyecto iniciado algunos años por el americano Gordon Hempton y que precisamente trata de una manera un tanto simbólica y a la vez muy clara toda esta cuestión. Con él se planteó la difícil tarea de encontrar y preservar en los USA apenas un centímetro cuadrado de silencio, entendido este como un terreno natural donde no sea posible percibir la presencia del hombre.

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Les Llobateres en lo alto del monte

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Baumes del Molí de la Codina

Al final de la primera mitad del recorrido, a unos 6km de SBG, llegamos al punto de la ruta más alejado del pueblo, el pantano de Vilatortella. Allí apenas encontramos una media docena de patos y lo que nos dio una primera impresión de no ser una zona con mucha vida pese a la cantidad de agua. Sumergimos los hidrófonos y descubrimos un zumbido constante, presente en distintas areas y que apenas nos permite discernir otros sonidos subacuáticos salvo algunos suaves movimientos del agua. Pronto, hallamos su procedencia, se trata del motor situado en una caseta en la orilla, seguramente una bomba o instrumento de medición, también audible en el exterior, pero mucho más levemente y sólo en su proximidad (y es que el sonido viaja cinco veces más rápido en el medio acuático que en el el aereo). Por lo demás, el paisaje sonoro en este enclave resultaba en calma, con chicharras ya ensayando para la noche, algún ave solitaria en los árboles y en esta ocasión la presencia de la carretera mucho más evidente que durante el camino, pues aquí discurre a apenas unas decenas de metros de la orilla.

Apicultura´t

Tras una semana con lluvias, tormentas y algo de frio, un tiempo no muy propio de estas tierras para un mes de Julio según nos dicen sus habitantes, hace unos días que conseguimos una tarde soleada en la que encontrarnos con Quim para acercarnos hasta su huerto, situado en un bancal cerca de las ruinas de la iglesia vieja. Utilizando exclusivamente materiales encontrados, han reconvertido un sitio que se encontraba en estado ‘salvaje’ en un terreno para la horticultura ecológica y la apicultura, actividad a la que junto a su compañera Mireia, se dedican desde hace algún tiempo.

Tras iniciarse en esa práctica a través de un señor mayor del pueblo, desde hace unos tres años se dedican a recuperar enjambres situados en lugares donde pueden resultar peligrosos para la gente para reubicarlos en este pequeño huerto de Sant Bartomeu. Realizando salidas con frecuencia por toda Catalunya y algunas otras actividades como la producción de miel a pequeña escala o talleres y demostraciones, es tan solo durante este último año que han empezado a pensar en ello como un posible medio para intentar ganarse la vida. Por cierto, hace poco han abierto este blog donde relatan sus salidas para recuperar enjambres y difunden información sobre apicultura y apiterapia, un tema este último muy interesante y bastante desconocido, que pudimos descubrir también gracias a este encuentro.

Quim nos mostró con generosidad y paciencia las colmenas, que llaman la atención por la variedad de sus construcciones. Experimentan con varios tipos, hechos artesanalmente con diversos materiales o por ejemplo las basadas en el tronco hueco de un árbol, en cuyo interior las abejas construyen panales realmente espectaculares, y que aunque de cara a la producción de miel no sean prácticos, aquí se mantienen.

Quim trató de acercarnos hasta los diversos sonidos que él puede distinguir en la actividad de las abejas, los cuales tratamos de registrar como pudimos, ataviados con los correspondientes trajes de protección. Habitualmente se suele realizar la apertura de las colmenas empleando humo para apaciguar al enjambre, aunque en esta ocasión lo hicimos ‘a pelo’ para poder escuchar su zumbido de alerta, lo cual fue toda una experiencia.

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Enjambre en acción

Además de a sus abejas, también pudimos echar un vistazo a la cabaña, los dos depósitos de agua que han construido y al huerto, en el que realizan el cultivo de manera ecológica, y nos volvimos a casa con un pequeño surtido para hacernos una ensalada.

El petit zoo d’en Pere

Seguimos en SBG y los días van pasando muy rápido mientras tratamos de exprimir nuestro tiempo aquí, priorizando el trabajo de campo sobre la postproducción de los materiales que estamos recogiendo, que junto a los asuntos logísticos y cotidianos (por ejemplo, eso de moverse en bici por terrenos tan abruptos, que a veces se torna algo difícil) hace que resulte complicado lograr que el ritmo de actualización del blog coincida con el de nuestras exploraciones. Aún así, vamos encontrando algunos resquicios para seguir ya desde el terreno alimentando ese mapa sonoro que estamos elaborando y relatar aquí algunas de la experiencias, como por ejemplo nuestra reciente visita al Zoo de SBG.

Si, si, hemos dicho un Zoo, aquí mismo en Sant Bartomeu. Entre las singularidades de este pueblo, la existencia de semejante lugar nos sorprendió desde que supimos de él, así que concertamos una visita para conocerlo desde dentro. Se trata de El Petit Zoo d´en Pere, y sus artíficies son una familia del pueblo, el propio Pere, su esposa Conchita y Judith, su hija, quienes viven junto a él y se dedican a mantenerlo a diario, por pasión y gusto, compaginandolo con sus negocios de turismo rural e inmobiliarios.

En realidad la historia del zoo se remonta hasta muchos años atrás, pues según nos contaba Pere, él lleva conviviendo con animales exóticos casi desde siempre, aunque es desde hace pocos años que ha sido constituido como núcleo zoológico tras un laborioso proceso y es entonces cuando lo han abierto al público, aunque las visitas son ocasionales, siendo realizadas en su mayoría por grupos de escolares que se desplazan hasta él.

De la mano de Conchita y Pere, conocimos a la variedad de animales que allí viven, casi todos con alguna historia particular y alguno con una fuerte relación con la familia, como la tigresa Rita o el león Tipsy, que se han criado en su propia casa.

Registramos los sonidos del zoo como parte de la exploración del paisaje sonoro de SBG que estamos llevando a cabo, y ahora al escuchar de nuevo su ambiente matutino, si nos olvidamos de dónde proviene, nos suena de repente a una especie de granja muy animada y mutante, pues también hay que decir que en él además de animales exóticos hay otros más propios del entorno rural como gallos y cabras.

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Ambiente en el Zoo

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Interactuando con el cocodrilo

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Rita

El rebaño

Alguien decía por ahí hace no mucho que esto de la grabación de campo es ‘el arte de llegar tarde’, y esa es la sensación que estoy teniendo a menudo en SBG. Por ejemplo, llegué tarde a registrar la mayor tormenta que ha pasado por aquí desde que llegamos (y por supuesto me empapé intentándolo), he llegado tarde a colocar micro y pulsar rec ante numerosos llamativos cantos y llamadas de pájaros que se callan a nuestro paso por los rincones de los caminos que serpentean a través de las sierras que rodean el pueblo. E igualmente también ha estado resultando escurridizo ese rebaño de ovejas que merodea alrededor de Sant Bartomeu.

Pero igualmente que ocurren esos, supongo, gajes del oficio, es genial cuando consigues capturar algo por sorpresa, y, al menos por una vez (jeje) no sólo con tu propia memoria, sino también a través del micrófono. Son impagable esos momentos cuando lo inesperado sale al encuentro y ello ocurre precisamente mientras nos encontramos escuchando atentamente.

Algo así me paso hace un par de días, de buena mañana en la Font de la Teula, apenas a un par de kilometros del pueblo. Estaba grabando su pequeño chorro, que destacaba sobre el ambiente de tranquilidad, con algunos pájaros acompañándome y el mugido ocasional de vaca en la distancia, cuando de repente me pareció escuchar un tintineo que se hacia más y más presente… pensé que estaba alucinando, recordando ese mismo rebaño que precisamente escuchamos por última vez el dia anterior al anochecer desde el pueblo y al que de nuevo no llegamos a tiempo de acercarnos demasiado. Pero no, esta vez no eran alucinaciones, de repente, en apenas unos segundos me vi casi rodeado por el rebaño, que en estampida, guiado por un apresurado pastor y un par de perros, corrían ‘de mudete’ hacia algún otro lugar donde pastar. El numeroso grupo lo cerraban un par de niñas de unos 10 años con sus varas, que imagino en vacaciones se dedican a echar una mano encargándose de esta labor.

Bastante atónito, apenas pude reaccionar, retirándome unos metros a saltos por el barro para no ser arrollado, e intentando mantener el micro en pie. La experiencia apenas duró un minuto pero fue intensa. Esta es la huella sonora de aquel instante.

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Un mapa sonoro para St. Bartomeu

http://aporee.org/maps/projects/sbg

Ya está en la red y creciendo poco a poco nuestro pequeño mapa sonoro de Sant Bartomeu del Grau, que junto a este blog, sirve de diario y será también resultado del proceso de exploración en que estamos inmersos. Esperamos que el mapa pueda servir para conocer y disfrutar de las experiencias, situaciones y elementos que nos estamos encontrando, conformando a la vez una suerte de esbozo, retrato y abstracción de este territorio, un rastro de las huellas sonoras de SBG y su entorno más inmediato.

El mapa está alojado en radio aporee ::: maps, un proyecto iniciado en 2006 por el alemán Udo Noll consistente en una cartografía global centrada en el medio sonoro. El proyecto es totalmente público y funciona de manera colaborativa. El mapa de SBG ya forma también parte de ese gran mapa sonoro mundial y a la vez puede ser consultado directamente desde un enlace creado especialmente para él.

Desde que llegamos hemos ido contando esta idea de explorar los sonidos de SBG a mucha de la gente que nos fuimos encontrando, la cual es recibida con curiosidad y sobre todo con asombro. Esto nos hace reflexionar una vez más acerca de cómo por lo general nos sigue resultando poco común eso de detenernos a escuchar, de pensar o dar tan siquiera valor a la actividad sonora que nos rodea.

En cualquier caso, tengo la intuición de que aunque pueda no pensarse en la escucha del entorno como una experiencia estética ni en esos sonidos como material para un proyecto artístico, por lo general en el contexto rural existe una mayor conciencia acerca del entorno sonoro que en el urbano y la escucha creo que se encuentra más integrada en la experiencia cotidiana, al menos tradicionalmente. Esta diferencia seguramente surge de la pura necesidad y adaptación al medio, pues en la ciudad, el nivel de presión y actividad sonora hace que los filtros de nuestra percepción sean por defecto más opacos para así permitirnos desarrollar las actividades habituales, mientras que en el campo puede suceder a la inversa. De partida el entorno rural ofrece una mayor nitidez, lo cual es una ventaja para apreciar su complejidad sonora, y por otra parte aprender a escuchar mejor también puede ser útil como herramienta para sobrevivir y desarrollar actividades en este medio.

Ante la pregunta de cuáles son los sonidos característicos o más destacables de SBG, hemos recibido todo tipo de interpretaciones y comentarios. Mucha gente piensa de inmediato en sonidos producidos por el hombre, bien como subproducto de alguna actividad (por ejemplo agricultura o la ganadería), o bien aquellos que llevan asociada una función, sea de entretenimiento o festiva, como sonidos musicales del folklore popular, o informativa, como el sonido de las campanas o las sirenas.

Hay gente que también nos remite a sonidos naturales, haciendo énfasis en esa característica tan del entorno rural frente al urbano de ser un ‘paisaje de alta fidelidad’ que ya mencionábamos como una de nuestras primeras impresiones al llegar. Por ejemplo, Jepe, a quien conocimos estos días, nos comentaba que para él son probablemente las noches y los misteriosos sonidos provenientes del campo y la fauna las situaciones de escucha que más captan su atención y que podría calificar como propias de esta zona. Laura, una joven del pueblo, nos decía divertida al ver cómo grabábamos las obras de acondicionamiento para la futura plaza del pueblo, que ese nivel sonoro tan alto era algo excepcional, pues aquí ‘nunca pasa nada’ y según nos decía, donde ella vive, casi ‘da miedo’ del silencio que hay. De nuevo, la arquetípica tranquilidad del pueblo y esos silencios del campo aparecen como una marca sonora destacada.

Estos ejemplos, y sobre todo los que van asociados a algún tipo de tradición o singularidad propia del territorio, conducen con facilidad hasta una idea del paisaje sonoro como patrimonio inmaterial y por tanto a la posible existencia de sonidos en extinción, los cuales podríamos intentar preservar (al menos mínimamente), mediante su documentación. Esto es algo que parece que despierta interés al hablar de paisaje sonoro en este contexto, pues en entornos rurales en constante proceso de cambio, pérdida y evolución de tradiciones y actividades con el turismo rural creciendo como un modo de revalorización, el patrimonio se suele traducir rápidamente en señal de identidad, constituyendo siempre un valor añadido para la comunidad.

En fin, reflexiones aparte, por ahora seguimos con la tarea de continuar explorando y escuchando lugares y situaciones, prestando atención tanto a sonidos artificiales como naturales, a los más banales y cotidianos, a los excepcionales y a los estar emergiendo o en peligro de desaparecer, pues todos forman parte de este espacio-tiempo y seguramente su conjunto pueda contribuir a crear una aproximación más rica a SBG y su entorno.

Gorg Negre

Tras aquel primer intento fallido, con algo de ayuda conseguimos alcanzar el Gorg Negre, y es que el camino para poder descender hasta el torrente que lo alimenta, el Torrent del Infern, se encuentra bastante oculto. El Gorg Negre es un pozo oscuro y casi inaccesible, fuente de leyendas que lo consideraban punto de reunión de brujas y actualmente una de las areas naturales más destacadas de la zona que comprende la Riera del Sorreigs.

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Gorg Negre, Torrente del Infern

Además del ambiente sonoro de la zona también estuvimos escuchando la actividad bajo el agua:

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