Reducción del 20% del número de explotaciones agrarias en la UE entre 2003 y 2010

Comunicado de prensa de la Coordinadora Europea Via Campesina :

La sangría continua, sin curar al enfermo ni atraer a los jóvenes. La propuesta PAC 2014-2020 no se aborda. Para que el oficio de campesino sea suficientemente atractivo, es necesario que los precios agrícolas sean justos, que haya perspectivas de renta y reconocimiento del trabajo campesino.

¿Hasta cuándo va la PAC neoliberal matar la agricultura campesina y vaciar los campos? El último censo publicado por el EUROSTAT[1] es alarmante: ¡en solamente ocho años, la UE ha perdido 3 millones de explotaciones!

En algunos países de Europa central o báltica, la caída es muy fuerte, hasta un 47% en Estonia.  La concentración de las explotaciones, favorecida por pagos PAC por hectárea  o históricas sin tope, por precios agrícolas a menudo por debajo de los costes de producción, por normas industriales no adaptadas a la agricultura campesina, y por  la pesadez de las obligaciones administrativas, excluyó del mercado y del oficio a campesinas y campesinos, y cerró el horizonte a los jóvenes que querían instalarse.
En la actualidad, muchos jóvenes rurales y urbanos quieren ser campesinos y campesinas, es decir productores de alimentos para alimentar a la población, no en productores de materias primas a bajo precio para alimentar a la industria y la gran distribución. Sin embargo, muchos de ellos son excluidos de los programas de apoyo a la instalación ya que sus proyectos no encajan en los esquemas oficiales que datan aún del siglo XX: pero el productivismo ha caducado. Los tiempos en los que se producía siempre más con cada vez menos campesinos pertenecen al pasado ya que no se puede responder a los retos medioambientales, sociales y territoriales de la Europa actual.
En este sentido la propuesta de la Comisión Europea de una nueva PAC ya lleva retraso y conduce a la agricultura y a la alimentación europea directamente a un callejón sin salida.

No hacen falta menos, sino más campesinos. La idea de que las estructuras agrícolas deban ser cada vez mayores, que la “reestructuración” es necesaria, que hay siempre economías de escala, es una visión económica simplista que no tiene en cuenta los numerosos costes sociales, medioambientales y de salud pública, externalizados en general hacia los contribuyentes y los ciudadanos.
No se trata de solidificar las estructuras tal y como están ahora después de 50 años de productivismo, sino de invertir la tendencia actual al envejecimiento de los agricultores creando una política agrícola que fomente la instalación trazando perspectivas económicas, hipotecarias y sociales favorables.

¿Acaso las grandes explotaciones de cereales, que a menudo se han ampliado gracias al presupuesto de la PAC pagado por los contribuyentes europeos y que han creado desiertos humanos en los grandes llanos de cereales, mantienen y alimentan al mundo rural?
¿Acaso las grandes ganaderías industrializadas, cuya multifuncionalidad negativa se extiende en los periódicos durante todo el año, que concentran la producción en algunas regiones de Europa, aportan alimentos de calidad a los consumidores europeos? ¿Por qué mantenerlas por más tiempo?

Tras el productivismo y la reestructuración, le llega la hora a la agricultura campesina, la que las instituciones en general ponen de manifiesto en las películas de promoción de la PAC. Ahora bien, la reforma de la PAC propuesta no va en esta dirección.

¡Indignémonos y comprometámonos por otra PAC!

El medio ambiente olvidado en el debate sobre la futura PAC, en opinión de varias organizaciones ecologistas

La discusión sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC) llega a su punto álgido. A pesar del compromiso de la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino con las organizaciones ecologistas de fomentar un debate plural, transparente y participativo sobre el futuro de esta política, se ha creado un órgano para su seguimiento en el que quedan fuera las organizaciones ambientales, así como otros representantes de la sociedad civil.??La PAC condiciona la gestión del 80% del territorio europeo en tres aspectos fundamentales para el medio rural: económicos, ambientales y sociales. El actual proceso de reforma tiene que cumplir con las expectativas y demandas de la sociedad civil respecto a la necesidad de un cambio real en la política de mayor presupuesto de la Unión Europea que a su vez tiene consecuencias catastróficas sobre la economía en los países del sur, sobre el derecho a la alimentación así como sobre el medio ambiente en el mundo, provocando -entre otros- cambio climático, desertificación, contaminación, agotamiento de los recursos hídricos, etc.??El actual modelo otorga un mayor apoyo a grandes explotaciones, de carácter intensivo, con mayores impactos sobre el medio y, en muchos casos, desvinculados del carácter territorial, social y ambiental que una política de este calado debería contemplar.??Es necesario conseguir una PAC “justa y sostenible” que garantice precios justos y seguros para quienes producen y consumen los alimentos, que permita una renta suficiente para las/os campesinas/os, así como un modelo agroecológico con alimentos saludables y de producción sostenible. La apuesta por este modelo, de agricultura en Natura 2000 y otros sistemas de alto valor natural, de agricultura territorial, basada en producciones de calidad y respetuosas con el medio ambiente, es la única forma de asegurar el futuro de la financiación y de las zonas rurales.??Por todo esto, las organizaciones ecologistas demandan que se amplíe la composición de la Comisión, de forma que se incluya el componente ambiental. Argumentan que el futuro de la alimentación y la gestión del territorio incumben a toda la sociedad. Más aún cuando uno de los puntos fuertes del debate es cómo tener una PAC más “verde”, que contemple como propios los retos ambientales a los que el sector agrario tiene que hacer frente.??Tampoco se entiende que una comisión que tiene por objetivo “facilitar el intercambio de información, análisis técnico de las propuestas y avanzar en el consenso de una posición común” no incorpore la representación de los intereses ambientales

Nota de WWF, SEO/BirdLife, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Amigos de la Tierra

Carta de un ganadero de Navarra: “El silencio de los pastores”

“Asusta el ritmo de desaparición de explotaciones ganaderas en España, cuyas causas son las de siempre pero agravadas por otras nuevas. Siempre ha habido dificultades para el relevo generacional en los sectores ganaderos cuando se jubilan los mayores, sobre todo por la dureza de un trabajo que no permite fiestas ni vacaciones y por la escasa rentabilidad. El generalizado aumento de los costes de los últimos años ha ido al alza con la subida del precio de los cereales y de los piensos; ha subido lo que los ganaderos compran mientras se ha producido una bajada real de los precios de lo que se vende en las granjas y a muchos ganaderos, que, si empleamos términos taurinos, ya tenían en lo económico un “medio estoque” la situación les está dando “la puntilla”.

Los cereales han subido pero no es cierto que hayan subido tanto como algunos que no echan cuentas dicen, es que simplemente sus precios llevaban 25 años congelados y ahora ha cambiado el ciclo. El encarecimiento de los precios del petróleo es una de las causas de la subida ya que ha producido una importante demanda de etanol para añadir a las gasolinas y este procede en su mayor parte de los cereales fundamentalmente maíz y trigo, aunque no sólo. También ha aumentado la demanda de cereales de determinados países en desarrollo, para alimentación humana y de sus cabañas ganaderas, como por ejemplo China, lo que ha contribuido a su mayor precio.
Cereales, no tan culpables
Pero hablando en plata no se puede decir que la cebada esté cara. Si bien es cierto que el precio que ha recibido el agricultor este año ha sido de 0,18-0,20 euros también lo es que hace 30 años su precio era de 0,13-0,15 euros. Cualquier promedio de inflación que quisiéramos ponerle a esos precios de hace 30 años, nos daría que la cebada, maíz o trigo deberían estar más caros de lo que están.
Eso no significa, sin embargo, que la mayoría de los ganaderos puedan pagar el precio final de los piensos en la actualidad. Pero la causa hay que buscarla más en la falta de precios justos al ganadero, por lo que vende (leche, carne, huevos, etc.,) que en lo caro que puedan estar los cereales, que ya hemos visto que no lo están tanto.
Siendo objetiva y generalizada en el mercado mundial esa subida de los cereales, no afecta por igual en todos los países. La ganadería española tiene que competir con la de otros países, que aún teniendo los piensos a similares precios tienen una menor dependencia de su consumo, porque su clima permite alimentación más barata a base de hierba, ensilados y derivados y además perciben, como en general ocurre, un mayor precio del producto final al ganadero. Por tanto, la fatídica ecuación está formulada y su desenlace lo estamos viendo: otros ganaderos comunitarios podrán aguantar, los españoles no.
Como colofón los ganaderos españoles tienen una clara competencia desleal con las interprofesionales francesas y con sus acuerdos de mercado, tanto con los que se hacen públicos como los que se mantienen en privado. A este panorama hay que añadirle una legislación y unas normas de etiquetaje, inspección sobre los productos alimenticios basada en la desidia administrativa en la escasa inspección, que es lo mismo que la permisividad y en la confusión competencial, lo que perjudica gravemente a consumidores y productores.
Confundir para vender
La falta de seguridad en la procedencia de los productos se hace evidente cuando vemos como destacan algunos en su etiqueta “envasado en” y no siempre acompañado del “producido en”. Esto, que puede parecer una bobada genera estrategias comerciales en muchas empresas que tienen la mayor parte de sus beneficios basado en que el consumidor o no se entere o se confunda. Es el toco-mocho que se les hace a los consumidores y a modo de ejemplo vemos muchos botes de espárragos en los que pone con letras grandes “envasados en NAVARRA” , pero en realidad proceden de Chile o de donde más baratos estén. Así ocurre con los quesos que llevan un dibujo de un Molino manchego, o un Quijote, o la palabra Mancha, para que los consumidores se confundan y lo compren creyendo que era manchego, sin serlo.
La aceptación de las autoridades y de la industria durante décadas del hecho de que España sea el país de destino de todas las leches sobrantes en otros países, especialmente de las peores leches francesas, -que llegan al mercado español a precios por debajo de los costes de producción de aquí y de allí-, nos ha llevado donde estamos.
Además se hacen trampas que nada tienen que ver con las reglas de mercado limpio y transparente. Admitir añadidos en las etiquetas de unas cosas llamadas “lácteos” que no se sabe si son leche en polvo, sueros caseinatos, o leche de dromedaria secada al sol; la falta de control a diario sobre lo que realmente hay dentro de los Brik por la ausencia de inspección es tan grande que si generalizasen los controles en este sector, puede que el reciente escándalo del aceite de oliva virgen, que realmente era “menos virgen”, fuera un grano de anís comparado con esto.
Si mis palabras son exageradas, estoy dispuesto a retractarme, pero antes lanzo el reto al MARM para que analice en un laboratorio de prestigio los contenidos de los 50 productos alimenticios que designemos las organizaciones de consumidores y la organización el que suscribe, y que posteriormente se hagan públicos todos los contenidos de los mismos. Veríamos entonces el nivel real de fraude que hay, quizá veríamos también que la mayoría de esos fraudes son al bolsillo y a la calidad y que no matan a la gente, pero no por eso dejan de ser fraudes que sí matan empresas y cierran granjas; además es evidente que quienes los practican toman al consumidor por tonto.
No propongo poner bajo sospecha a toda la agroalimentación española, antes bien al contrario, lo que me parece deseable es que los que juegan limpio, los que hacen bien las cosas, los que cuidan la calidad y no incitan a la confusión, que son la inmensa mayoría de los industriales y de las cooperativas, puedan permanecer en el mercado mientras que se vigila y se sanciona a los otros.
No debería ser que el productor, el industrial o la cadena de distribución más honesta sea quien más pierda, especialmente cuando se trata de algo tan importante como la alimentación, la de los animales y la de las personas, lo que al final acaba siendo lo mismo.
Es cierto también que mucha de la normativa actual es confusa. Bruselas ya está trabajando en su modificación, y en muchos casos no hace falta ni siquiera saltarse la ley para “dar gato por liebre”; ¿no sería lógico por ejemplo que no se pudieran poner fotos de frutas en envases de lácteos que no llevan fruta? ¿O que no se permita que se llame yogurt a un producto muerto?. Pues se hace.
Además, lo de los colorantes, saborizantes, conservantes; especificación del origen del producto, si este es transgénico o no, permite amplios márgenes de confusión y de fraude. Todo el mundo debería saber qué debe estar puesto claramente en la etiqueta (y no haga falta una lupa para leerlo), y debería la normativa imponer límites más beneficiosos para el fomento de la calidad y la transparencia en definitiva beneficiosos para el consumidor.
¿Es el silencio de los corderos o el de los pastores?
Se han hecho muchas referencias literarias, incluso religiosas, sobre el silencio de los corderos cuando van al matadero, pero en esta situación lo que sorprende, lo que asusta, no es precisamente el silencio de los corderos sino el de los pastores, que se encaminan al matadero de su profesión, desapareciendo a miles sin levantar la voz , sin “abrir el pico”. Es cierto que hay algunas excepciones de movilizaciones de la UCCL en Castilla León y algunas otras actuaciones pero en pocas más ocasiones se están viendo acciones de protesta.
Hace falta un plan en serio, que este auspiciado por el MARM y las comunidades autónomas y que haga posible la pervivencia de la ganadería intensiva y extensiva en España y que, sin quitar competencias a las comunidades autónomas, y considerando desde el coste de una vacuna, pasando por un kg de pienso, por el coste de la electricidad, el matadero; actúe también a lo largo de toda la cadena alimentaria.
Este plan, entre otras cosas, debería evitar la competencia desleal y el abuso con lo que resultaría mas fácil garantizar rentas dignas a los ganaderos, con unas también dignas reglas del mercado diferentes a las que tenemos; ya que estas se basan en la actualidad fundamentalmente en una ley muy simple, la ley del embudo, aplicando lo ancho para la distribución y la industria y lo estrecho para el ganadero y el consumidor. Si de verdad en este país alguien quiere crear empleo va siendo hora de que se intente también en el medio rural manteniendo y/o creando una estructura productiva agroalimentaria.
Para los productores, es hora de alzar la voz, de defenderse, de denunciar lo que pasa y también de hacer propuestas constructivas y que nos puedan sacar del hoyo en el que estamos, no es el momento de callarse.
Si los franceses, que nos vuelcan los camiones cuando se les hace competencia leal, sufrieran lo que estamos viviendo nosotros aquí con la ganadería, en la plaza de la Bastilla se habrían vuelto a instalar las guillotinas; pero en nuestro país, en el que según parece ya nadie se acuerda de Fuenteovejuna, estamos en una inexplicable sumisión a un destino de abandono, derrota y sumisión que a muchos les parece inexorable, pero solo lo es, si lo creemos así. Aquí inexplicablemente estamos en el silencio de los pastores y en el de muchos de los que dicen representarles.”

Noches en el campo

Seguramente me repito si digo de nuevo en este blog que los ambientes nocturnos de Sant Bartomeu están resultando de lo más interesantes a nuestros oídos. Como parte de las exploraciones y el mapeado llevados a cabo, nos hemos dedicado a visitar los límites del pueblo a la caída de la noche. Esas zonas en que las calles se funden con el campo son espacios liminales donde el horizonte acústico comienza a expandirse, ganando en profundidad y volviéndose más nítido.

Una de esas noches tuvo lugar en la propiedad de Mas Reig, precisamente uno de los lugares más alejados del núcleo del pueblo en que hemos logrado permanecer de noche dada nuestra limitación de movimientos dentro de SBG. Esto sucedió gracias a la genial visita de nuestro gran amigo y colaborador Mikel R. Nieto, quién también se dedica a esto de la exploración sonora y que vino desde Barcelona hasta Sant Bartomeu para compartir con nosotros un par de días.

Granjas

Hay unos espacios sonoros que han llamado especialmente mi atención desde la llegada a SBG por cierta crudeza y su alejamiento de la percepción más típica y bucólica que podamos a veces tener sobre el medio rural, con esos recurrentes cencerros del ganado, balidos de las ovejas y gallos cantando al amanecer. Se trata de las granjas de cerdos.

En los alrededores de SBG hay explotaciones sobre todo de pequeño tamaño, de cuyo interior emanan todo tipo de gruñidos, golpeteos, estornudos y chillidos dependiendo de la hora del día o de la noche. Gracias a la complicidad de Jepe y su familia, propietarios del Mas Reig, nos metimos de lleno a escuchar este universo sonoro tan intenso. Casi tanto como penetrante es su olor, que tardamos días en sacar de nuestra ropa y los cacharros que portamos.

SBGMasReigCerdos

Recomendada la escucha con auriculares.

Campaner

Se llama Josep Baulenas, aunque aquí le conocen como Pepet. Tiene 83 años y es nuestro vecino de enfrente, le podemos ver desde que llegamos trabajando cada día en su pequeño huerto. De hecho nos dijo que nació en Cal Xico, la casa donde vivimos, y que ha pasado toda su vida en esta misma calle, en lo que es la zona residencial más antigua del pueblo, por lo que seguramente podemos decir que Pepet es uno de los habitantes autóctonos más ‘auténticos’ de SBG.

Pepet ha sido desde que tenia apenas doce años el campaner del pueblo y aunque salvo ese reloj que las hace resonar mecánicamente y en la fiesta mayor, las campanas ya no se repican desde hace unos veinte años, en nuestro afán por recoger las sonoridades de este lugar, conseguimos que subiera al campanario a repicar de nuevo.

Al igual que en tantos y tantos pueblos, tradicionalmente el sonido de de las campanas ha servido para múltiples funciones, siendo usada como señal acústica para la transmisión de información, marcando acontecimientos importantes y resultando por tanto en un elemento de cohesión de la comunidad. Aquí, como en muchos lugares, servían para anunciar bautizos, bodas, fallecimientos (con diferentes toques para hombres, mujeres o incluso bebes), fiestas, vigilias, en situaciones de emergencia como un fuego e incluso para tratar de romper tormentas próximas mediante su sonido.

Pepet, con la ayuda de su esposa Pepeta y de su hija, elaboró una descripción escrita de los diferentes repiques y funciones que aún puede recordar y de buena mañana nos subimos con él a hacerlos resonar de nuevo.

Pese a lo prometedor de este acontecimiento aquello se quedó en buena medida en un intento, pues nos topamos con que también este campanario ha cambiado bastante en los últimos años. La campana más pequeña, ya en desuso, la encontramos descolgada, y las otras dos fueron fijadas hace algún tiempo, por lo que no pueden dar vueltas sobre si mismas como antes, circunstancias que ahora hacen por tanto imposible reproducir los repiques tradicionales tal y como se hacían.

Aún así, Pepet, con muchas ganas y entusiasmo, nos hizo una gran demostración y creo que él también disfrutó de la experiencia de volver por un rato de nuevo a su campanario.

SBGCampaner.mp3

Un mapa sonoro para St. Bartomeu

http://aporee.org/maps/projects/sbg

Ya está en la red y creciendo poco a poco nuestro pequeño mapa sonoro de Sant Bartomeu del Grau, que junto a este blog, sirve de diario y será también resultado del proceso de exploración en que estamos inmersos. Esperamos que el mapa pueda servir para conocer y disfrutar de las experiencias, situaciones y elementos que nos estamos encontrando, conformando a la vez una suerte de esbozo, retrato y abstracción de este territorio, un rastro de las huellas sonoras de SBG y su entorno más inmediato.

El mapa está alojado en radio aporee ::: maps, un proyecto iniciado en 2006 por el alemán Udo Noll consistente en una cartografía global centrada en el medio sonoro. El proyecto es totalmente público y funciona de manera colaborativa. El mapa de SBG ya forma también parte de ese gran mapa sonoro mundial y a la vez puede ser consultado directamente desde un enlace creado especialmente para él.

Desde que llegamos hemos ido contando esta idea de explorar los sonidos de SBG a mucha de la gente que nos fuimos encontrando, la cual es recibida con curiosidad y sobre todo con asombro. Esto nos hace reflexionar una vez más acerca de cómo por lo general nos sigue resultando poco común eso de detenernos a escuchar, de pensar o dar tan siquiera valor a la actividad sonora que nos rodea.

En cualquier caso, tengo la intuición de que aunque pueda no pensarse en la escucha del entorno como una experiencia estética ni en esos sonidos como material para un proyecto artístico, por lo general en el contexto rural existe una mayor conciencia acerca del entorno sonoro que en el urbano y la escucha creo que se encuentra más integrada en la experiencia cotidiana, al menos tradicionalmente. Esta diferencia seguramente surge de la pura necesidad y adaptación al medio, pues en la ciudad, el nivel de presión y actividad sonora hace que los filtros de nuestra percepción sean por defecto más opacos para así permitirnos desarrollar las actividades habituales, mientras que en el campo puede suceder a la inversa. De partida el entorno rural ofrece una mayor nitidez, lo cual es una ventaja para apreciar su complejidad sonora, y por otra parte aprender a escuchar mejor también puede ser útil como herramienta para sobrevivir y desarrollar actividades en este medio.

Ante la pregunta de cuáles son los sonidos característicos o más destacables de SBG, hemos recibido todo tipo de interpretaciones y comentarios. Mucha gente piensa de inmediato en sonidos producidos por el hombre, bien como subproducto de alguna actividad (por ejemplo agricultura o la ganadería), o bien aquellos que llevan asociada una función, sea de entretenimiento o festiva, como sonidos musicales del folklore popular, o informativa, como el sonido de las campanas o las sirenas.

Hay gente que también nos remite a sonidos naturales, haciendo énfasis en esa característica tan del entorno rural frente al urbano de ser un ‘paisaje de alta fidelidad’ que ya mencionábamos como una de nuestras primeras impresiones al llegar. Por ejemplo, Jepe, a quien conocimos estos días, nos comentaba que para él son probablemente las noches y los misteriosos sonidos provenientes del campo y la fauna las situaciones de escucha que más captan su atención y que podría calificar como propias de esta zona. Laura, una joven del pueblo, nos decía divertida al ver cómo grabábamos las obras de acondicionamiento para la futura plaza del pueblo, que ese nivel sonoro tan alto era algo excepcional, pues aquí ‘nunca pasa nada’ y según nos decía, donde ella vive, casi ‘da miedo’ del silencio que hay. De nuevo, la arquetípica tranquilidad del pueblo y esos silencios del campo aparecen como una marca sonora destacada.

Estos ejemplos, y sobre todo los que van asociados a algún tipo de tradición o singularidad propia del territorio, conducen con facilidad hasta una idea del paisaje sonoro como patrimonio inmaterial y por tanto a la posible existencia de sonidos en extinción, los cuales podríamos intentar preservar (al menos mínimamente), mediante su documentación. Esto es algo que parece que despierta interés al hablar de paisaje sonoro en este contexto, pues en entornos rurales en constante proceso de cambio, pérdida y evolución de tradiciones y actividades con el turismo rural creciendo como un modo de revalorización, el patrimonio se suele traducir rápidamente en señal de identidad, constituyendo siempre un valor añadido para la comunidad.

En fin, reflexiones aparte, por ahora seguimos con la tarea de continuar explorando y escuchando lugares y situaciones, prestando atención tanto a sonidos artificiales como naturales, a los más banales y cotidianos, a los excepcionales y a los estar emergiendo o en peligro de desaparecer, pues todos forman parte de este espacio-tiempo y seguramente su conjunto pueda contribuir a crear una aproximación más rica a SBG y su entorno.

La superficie agrícola se reduce una cuarta parte en una década

El descenso en las explotaciones agrarias es constante y no parece que la cantera vaya revertir esta situación. Hace 11 años, las personas menores de 40 años al frente de una explotación representaban el 9,6% del total, mientras que ahora apenas son un 7%. El contrapunto de esta caída se halla en el aumento de casi un 5% en las personas de edades comprendidas entre 40 y 65 años y en la cada vez mayor presencia de mujeres como jefas de explotación. Ya suponen un 31% del total, seis puntos más que en 2009. Sin embargo, los terratenientes de más de 65 años bajan alrededor de un 2%.

Esta es la semblanza del campo en el Pais Vasco de acuerdo con la publicación de los últimos datos agrarios. Destaca el progresivo abandono de la agricultura, aunque también el que las mujeres terratenientes suponen un 6% más que en 2009 un  5 % más de jóvenes instalándose en el sector.

Euskadi es cada vez menos agraria y las perspectivas indican que la tendencia se acrecentará con el paso de los años. Según un informe presentado ayer por el Eustat, las explotaciones agrarias, 16.554 en 2009, han caído un 32,8% desde 1999. Además, la superficie agrícola utilizada también se ha desplomado un 25,5% en el mismo periodo analizado, lo que repercute en que las tierras labradas y las destinadas para pastos permanentes hayan disminuido un 6,4% y un 34,9%, respectivamente, desde 1999.

Las explotaciones porcinas, disminuidas en un 68,9% en el periodo analizado, son las que más afectadas se han visto por esta generalizada reducción de espacio e integrantes del mundo rural. Las explotaciones de aves, de su lado, descienden un 39,7% y las de bovinos, equinos y ovinos un 35,5%, un 19,9% y un 10%, respectivamente.
No obstante, mientras que las explotaciones agrarias son cada vez menos, en el periodo analizado se dispara el número medio de cabezas por explotación. Los mayores incrementos se produjeron en las de bovinos, con un 88,3% más de cabezas que en 2009; en las de equinos, que crecen un 56,4%, y en las avícolas, que aumentan un 44,5%, según los datos presentados ayer por el Eustat. De su lado, se reducen las cabezas de ganado de porcino, ovino y aves un 57,7%, 13,3% y 12,9%, respectivamente.
Por otra parte, el mundo rural se enfrenta a un problema que se ha hecho habitual en los últimos meses: los robos. Por ello, la Ertzaintza anunció ayer mismo en marcha una campaña de prevención de estos hurtos. Esta experiencia piloto, en marcha ya desde hace unos meses en los municipios vizcaínos de Durango y Gernika, incluye el aumento de patrullas rurales dedicadas a la vigilancia de dichas zonas y la distribución de dípticos informativos en euskera y castellano con algunas recomendaciones para tratar de dificultar la tarea a los ladrones.
Así, los 5.000 folletos repartidos a vecinos, ayuntamientos y centros municipales ofrecen medidas de autoprotección y consejos a seguir ante un posible hurto. Igualmente, la Ertzaintza pide a los ciudadanos que colaboren en la medida de lo posible para prevenir los saqueos.

K. R. – Bilbao – 15/07/2011

Los precios de los alimentos se multiplican por seis en junio del campo a la tienda

El abaratamiento de los productos en origen causado por la crisis del pepino provoca la mayor diferencia del año entre lo que gana el productor y el vendedor final

La diferencia entre el coste de los alimentos españoles en origen y el de venta al público marcó en junio un nuevo máximo, al multiplicarse de media por 6,28 debido a la caída de los precios en el campo por el efecto de la crisis del pepino, según ha informado la organización de consumidores Ceaccu en un comunicado.

El Indice de Precios Origen-Destino de los alimentos (IPOD), que elaboran mensualmente las asociaciones Ceaccu y UCE y la organización agraria COAG, se incrementó en 5,75 puntos, con lo que se trata del dato más elevado desde el inicio de este índice en mayo de 2008. Estas organizaciones achacan el aumento a la caída de los precios en el campo que provocó la alarma desatada por Alemania sobre la salubridad de los pepuinos españoles, que posteriormente se demostró injustificada.
Según el estudio de estas organizaciones, el precio de los productos agrarios se sextuplicó desde su cotización en origen hasta la venta al público, mientras que el precio de los productos ganaderos se triplicó. “Una vez más, la crisis la hemos pagado los eslabones más débiles de la cadena; agricultores, con pérdidas millonarias, y los consumidores, que no se han podido beneficiar de los bajos precios en el campo”, ha subrayado el secretario general de COAG, Miguel López.
Por tipos de productos, las hortalizas que registraron mayores diferencias de precios entre el campo y las tiendas fueron el pepino (un 2.350% más caros en la tienda que lo percibido por el agricultor), las cebollas (1.030%), la patata (943%), el repollo (808%), la lechuga (760%) y las berenjenas (745%).

EFE – 05/07/2011