Historias vividas

 

Historias vividas

Historias vividas

Historias vividas
“-¿por qué habría de asustar un sombrero? – me respondieron.Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digiere un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas mayores pudieran comprender. Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones […]

Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner más interés en la geografía, la historia …”

Antoine de Saint-Exupéry

Al inicio de este proyecto, Vegaviana, era para algunos sólo un punto en el mapa, un mapa con una forma familiar quizás. Ahora no es sólo un mapa, por fantástico que fuera éste, sino toda una geografía, y un montón de de historias vividas.

Un mapa sonoro para St. Bartomeu

http://aporee.org/maps/projects/sbg

Ya está en la red y creciendo poco a poco nuestro pequeño mapa sonoro de Sant Bartomeu del Grau, que junto a este blog, sirve de diario y será también resultado del proceso de exploración en que estamos inmersos. Esperamos que el mapa pueda servir para conocer y disfrutar de las experiencias, situaciones y elementos que nos estamos encontrando, conformando a la vez una suerte de esbozo, retrato y abstracción de este territorio, un rastro de las huellas sonoras de SBG y su entorno más inmediato.

El mapa está alojado en radio aporee ::: maps, un proyecto iniciado en 2006 por el alemán Udo Noll consistente en una cartografía global centrada en el medio sonoro. El proyecto es totalmente público y funciona de manera colaborativa. El mapa de SBG ya forma también parte de ese gran mapa sonoro mundial y a la vez puede ser consultado directamente desde un enlace creado especialmente para él.

Desde que llegamos hemos ido contando esta idea de explorar los sonidos de SBG a mucha de la gente que nos fuimos encontrando, la cual es recibida con curiosidad y sobre todo con asombro. Esto nos hace reflexionar una vez más acerca de cómo por lo general nos sigue resultando poco común eso de detenernos a escuchar, de pensar o dar tan siquiera valor a la actividad sonora que nos rodea.

En cualquier caso, tengo la intuición de que aunque pueda no pensarse en la escucha del entorno como una experiencia estética ni en esos sonidos como material para un proyecto artístico, por lo general en el contexto rural existe una mayor conciencia acerca del entorno sonoro que en el urbano y la escucha creo que se encuentra más integrada en la experiencia cotidiana, al menos tradicionalmente. Esta diferencia seguramente surge de la pura necesidad y adaptación al medio, pues en la ciudad, el nivel de presión y actividad sonora hace que los filtros de nuestra percepción sean por defecto más opacos para así permitirnos desarrollar las actividades habituales, mientras que en el campo puede suceder a la inversa. De partida el entorno rural ofrece una mayor nitidez, lo cual es una ventaja para apreciar su complejidad sonora, y por otra parte aprender a escuchar mejor también puede ser útil como herramienta para sobrevivir y desarrollar actividades en este medio.

Ante la pregunta de cuáles son los sonidos característicos o más destacables de SBG, hemos recibido todo tipo de interpretaciones y comentarios. Mucha gente piensa de inmediato en sonidos producidos por el hombre, bien como subproducto de alguna actividad (por ejemplo agricultura o la ganadería), o bien aquellos que llevan asociada una función, sea de entretenimiento o festiva, como sonidos musicales del folklore popular, o informativa, como el sonido de las campanas o las sirenas.

Hay gente que también nos remite a sonidos naturales, haciendo énfasis en esa característica tan del entorno rural frente al urbano de ser un ‘paisaje de alta fidelidad’ que ya mencionábamos como una de nuestras primeras impresiones al llegar. Por ejemplo, Jepe, a quien conocimos estos días, nos comentaba que para él son probablemente las noches y los misteriosos sonidos provenientes del campo y la fauna las situaciones de escucha que más captan su atención y que podría calificar como propias de esta zona. Laura, una joven del pueblo, nos decía divertida al ver cómo grabábamos las obras de acondicionamiento para la futura plaza del pueblo, que ese nivel sonoro tan alto era algo excepcional, pues aquí ‘nunca pasa nada’ y según nos decía, donde ella vive, casi ‘da miedo’ del silencio que hay. De nuevo, la arquetípica tranquilidad del pueblo y esos silencios del campo aparecen como una marca sonora destacada.

Estos ejemplos, y sobre todo los que van asociados a algún tipo de tradición o singularidad propia del territorio, conducen con facilidad hasta una idea del paisaje sonoro como patrimonio inmaterial y por tanto a la posible existencia de sonidos en extinción, los cuales podríamos intentar preservar (al menos mínimamente), mediante su documentación. Esto es algo que parece que despierta interés al hablar de paisaje sonoro en este contexto, pues en entornos rurales en constante proceso de cambio, pérdida y evolución de tradiciones y actividades con el turismo rural creciendo como un modo de revalorización, el patrimonio se suele traducir rápidamente en señal de identidad, constituyendo siempre un valor añadido para la comunidad.

En fin, reflexiones aparte, por ahora seguimos con la tarea de continuar explorando y escuchando lugares y situaciones, prestando atención tanto a sonidos artificiales como naturales, a los más banales y cotidianos, a los excepcionales y a los estar emergiendo o en peligro de desaparecer, pues todos forman parte de este espacio-tiempo y seguramente su conjunto pueda contribuir a crear una aproximación más rica a SBG y su entorno.