DIARIO_PUEBLA #5

En estos días de tanto trasiego en los huertos, los rebaños de ovejas y cabras pastan libremente en los cerros de Puebla. Esto libera de las tareas de tener que acompañarlos de careo por los alrededores del pueblo, evitar de este modo que se introduzcan en huertos y sembrados y aprovechar los pastos de altura. Pero cada dos días hay que ir a ver por dónde pastan los animales, llevarlas a beber agua si es necesario, darles sal y dar de comer a los perros que acompañan el ganado.

Lena y Álvaro han subido a separar los corderos de las ovejas para bajarlos al pueblo y destetarlos.

Las ovejas son de la raza Rubia del Molar, raza autóctonas que ocupó durante siglos las comarcas del norte de Madrid como parte fundamental de la cultura y la economía local. A día de hoy no quedan más de 1000 ovejas de este tipo pastando en el territorio de la Comunidad de Madrid. El rebaño de cabras es en su mayoría de raza de guadarrama de aptitud lechera, también uno de los pocos rebaños de este tipo que quedan en la sierra.

El tipo de manejo es extensivo, el ganado sale todos los días a pastar y duerme en el exterior una gran parte del año aprovechando el alto gradiente altitudinal del municipio. En invierno y sobre todo en paridera la alimentación se suplementa con cereales y leguminosas. Estas semanas han llegado varios camiones desde Galápagos (Guadalajara) provenientes de una cooperativa de segundo grado “a grosso modo”, que provee de forraje ecológico a varias cooperativas.

Vecin@s de Puebla han echado una mano a descargar y colocar las pacas y el grano. Estas estructuras de colaboración recuperan una de las partes fundamentales de la colectividad rural que ha mantenido su actividad con la participación activa de todos los miembros de la familia o vecin@s para poder realizar muchos de los quehaceres que se concentran en determinados periodos.