Festa Major

Nos marchamos de Sant Bartomeu justo cuando comienza su semana de Festa Major, que va del 23 al 28 de Agosto. Hoy, día 24, tras el repique de campanas y la misa, los gigantes salen a la calle, acompañados por los Grallers de St. Bartomeu y sus vecinos, en un desfile que recorre el camino desde la iglesia parroquial hasta la Plaça del Casal, donde acto seguido tiene lugar el tradicional vermut. Nunca habíamos estado con tanta gente junta en SBG desde que llegamos, todo un contraste con el ambiente de estas últimas semanas.

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DIARIO_PUEBLA #4

La carretera es el hilo conductor de la actividad que ha ocupado en estos últimos meses gran parte del tiempo de varios de los miembros de Los Apisquillos. Una cuadrilla de esquiladores recorre los municipios de Madrid y sus provincias más cercanas para realizar las tareas de trasquile a pequeños y grandes rebaños de esta zona.

En estos recorridos se visualiza como el paisaje rural se ha transformado,  desarticulando la relación de las poblaciones locales con un uso de su entorno que garantizaba la supervivencia de las mismas a largo plazo. En las últimas décadas, este paisaje se ha visto supeditado a los planes de ordenación urbanística, inundado de  grandes extensiones de cultivos intensivos, con sofisticadas infraestructuras e inmensas granjas intensivas. También se percibe el abandono de las zonas menos productivas, o la protección más férrea de zonas naturales mediante políticas ambientales que han ahuyentado a la población local. Pero también es posible reencontrar en esta deriva periférica los rastros y huellas de un manejo del campo tradicional que se desarrolla teniendo en cuenta el entorno que ocupa.

Un evento que ha tratado de recuperar el potencial que genera la fiesta popular es la “Fiesta del esquileo”, que se celebra cada año en Puebla organizada por la cooperativa. En esta se realiza una muestra de como trabaja el perro pastor con el ganado, se esquilan ovejas con tijera y a máquina, se hila lana, se comparte una gran caldereta, se baila y canta al ritmo de las panderetas… el eje articulador de esta acción es la reactivación de un espacio de creación colectiva desde el propio pueblo como creador de cultura, y no solo como consumidor, papel al que parecen destinadas la mayor parte de la población ciudadana. La fiesta no es un espacio pasivo, sino que se construye desde la iniciativa y participación activa de todos.

Otro aspecto fundamental para reflexionar es la recuperación de la cultura campesina, que en este caso parte de las ganas del mantener vivo un lugar recuperando el saber tradicional en función de su necesidad y utilidad, y no como pieza momificada de un “museo rural” que ya no existe.

DIARIO_PUEBLA #4

La carretera es el hilo conductor de la actividad que ha ocupado en estos últimos meses gran parte del tiempo de varios de los miembros de Los Apisquillos. Una cuadrilla de esquiladores recorre los municipios de Madrid y sus provincias más cercanas para realizar las tareas de trasquile a pequeños y grandes rebaños de esta zona.

En estos recorridos se visualiza como el paisaje rural se ha transformado,  desarticulando la relación de las poblaciones locales con un uso de su entorno que garantizaba la supervivencia de las mismas a largo plazo. En las últimas décadas, este paisaje se ha visto supeditado a los planes de ordenación urbanística, inundado de  grandes extensiones de cultivos intensivos, con sofisticadas infraestructuras e inmensas granjas intensivas. También se percibe el abandono de las zonas menos productivas, o la protección más férrea de zonas naturales mediante políticas ambientales que han ahuyentado a la población local. Pero también es posible reencontrar en esta deriva periférica los rastros y huellas de un manejo del campo tradicional que se desarrolla teniendo en cuenta el entorno que ocupa.

Un evento que ha tratado de recuperar el potencial que genera la fiesta popular es la “Fiesta del esquileo”, que se celebra cada año en Puebla organizada por la cooperativa. En esta se realiza una muestra de como trabaja el perro pastor con el ganado, se esquilan ovejas con tijera y a máquina, se hila lana, se comparte una gran caldereta, se baila y canta al ritmo de las panderetas… el eje articulador de esta acción es la reactivación de un espacio de creación colectiva desde el propio pueblo como creador de cultura, y no solo como consumidor, papel al que parecen destinadas la mayor parte de la población ciudadana. La fiesta no es un espacio pasivo, sino que se construye desde la iniciativa y participación activa de todos.

Otro aspecto fundamental para reflexionar es la recuperación de la cultura campesina, que en este caso parte de las ganas del mantener vivo un lugar recuperando el saber tradicional en función de su necesidad y utilidad, y no como pieza momificada de un “museo rural” que ya no existe.