Reducción del 20% del número de explotaciones agrarias en la UE entre 2003 y 2010

Comunicado de prensa de la Coordinadora Europea Via Campesina :

La sangría continua, sin curar al enfermo ni atraer a los jóvenes. La propuesta PAC 2014-2020 no se aborda. Para que el oficio de campesino sea suficientemente atractivo, es necesario que los precios agrícolas sean justos, que haya perspectivas de renta y reconocimiento del trabajo campesino.

¿Hasta cuándo va la PAC neoliberal matar la agricultura campesina y vaciar los campos? El último censo publicado por el EUROSTAT[1] es alarmante: ¡en solamente ocho años, la UE ha perdido 3 millones de explotaciones!

En algunos países de Europa central o báltica, la caída es muy fuerte, hasta un 47% en Estonia.  La concentración de las explotaciones, favorecida por pagos PAC por hectárea  o históricas sin tope, por precios agrícolas a menudo por debajo de los costes de producción, por normas industriales no adaptadas a la agricultura campesina, y por  la pesadez de las obligaciones administrativas, excluyó del mercado y del oficio a campesinas y campesinos, y cerró el horizonte a los jóvenes que querían instalarse.
En la actualidad, muchos jóvenes rurales y urbanos quieren ser campesinos y campesinas, es decir productores de alimentos para alimentar a la población, no en productores de materias primas a bajo precio para alimentar a la industria y la gran distribución. Sin embargo, muchos de ellos son excluidos de los programas de apoyo a la instalación ya que sus proyectos no encajan en los esquemas oficiales que datan aún del siglo XX: pero el productivismo ha caducado. Los tiempos en los que se producía siempre más con cada vez menos campesinos pertenecen al pasado ya que no se puede responder a los retos medioambientales, sociales y territoriales de la Europa actual.
En este sentido la propuesta de la Comisión Europea de una nueva PAC ya lleva retraso y conduce a la agricultura y a la alimentación europea directamente a un callejón sin salida.

No hacen falta menos, sino más campesinos. La idea de que las estructuras agrícolas deban ser cada vez mayores, que la “reestructuración” es necesaria, que hay siempre economías de escala, es una visión económica simplista que no tiene en cuenta los numerosos costes sociales, medioambientales y de salud pública, externalizados en general hacia los contribuyentes y los ciudadanos.
No se trata de solidificar las estructuras tal y como están ahora después de 50 años de productivismo, sino de invertir la tendencia actual al envejecimiento de los agricultores creando una política agrícola que fomente la instalación trazando perspectivas económicas, hipotecarias y sociales favorables.

¿Acaso las grandes explotaciones de cereales, que a menudo se han ampliado gracias al presupuesto de la PAC pagado por los contribuyentes europeos y que han creado desiertos humanos en los grandes llanos de cereales, mantienen y alimentan al mundo rural?
¿Acaso las grandes ganaderías industrializadas, cuya multifuncionalidad negativa se extiende en los periódicos durante todo el año, que concentran la producción en algunas regiones de Europa, aportan alimentos de calidad a los consumidores europeos? ¿Por qué mantenerlas por más tiempo?

Tras el productivismo y la reestructuración, le llega la hora a la agricultura campesina, la que las instituciones en general ponen de manifiesto en las películas de promoción de la PAC. Ahora bien, la reforma de la PAC propuesta no va en esta dirección.

¡Indignémonos y comprometámonos por otra PAC!

Los agricultores opinan que la nueva Politica Agraria Europea es un ataque frontal a su profesión

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG, considera, tras analizar de forma exhaustiva la información que se va filtrando, que la nueva Política Agraria Comunitaria para el período 2014-2020 supone un ataque frontal al modelo agrario profesional. ??En ese sentido, los agricultores critican la pérdida de peso económico de la PAC, que sufre una importante reducción de presupuesto y que además experimenta un trasvase de fondos del primer pilar (pagos directos) al segundo (desarrollo rural). De este modo, parte del dinero que deben recibir directamente los agricultores y ganaderos pasa a destinarse a actuaciones de desarrollo rural, que si bien pueden beneficiar a los productores también pueden tener otros usos no relacionados con la actividad. Además, las medidas del segundo pilar son cofinanciadas, es decir, que si el estado no aporta su porcentaje de presupuesto, dicha cantidad se pierde. ??En cuanto al diseño propuesto para la nueva PAC, la Comisión plantea una nueva distribución de los pagos directos estableciendo como condición previa el hecho de ser “agricultor en activo” (excepto para ingresos menores de 5.000 euros), pero con una definición que en ningún momento prioriza a los agricultores y ganaderos que realmente viven de su actividad. Antes al contrario, se reconoce como actividad agrícola no sólo los cultivos y la cría y mantenimiento de ganado, sino también el hecho de tener la tierra en un “estado adecuado”. Esto permite ampliar considerablemente el número de posibles beneficiarios de las ayudas, favoreciendo a propietarios de grandes extensiones que no tendrán obligación de desarrollar en ellas ninguna actividad agraria. De este modo, la propuesta ignora el principal objetivo de la PAC: garantizar el abastecimiento de la población europea. ??Asimismo, la Comisión plantea una tasa plana, es decir, una ayuda por hectárea igual para todos, que no entiende de sectores más o menos sensibles ni de cuánto se haya invertido para modernizar una explotación, por ejemplo. ??Además de la renta base cuyo reparto acabamos de describir, el sistema propuesto establece un pago verde, que condiciona el 30% de la partida de ayudas directas al cumplimiento de una serie de requisitos medioambientales. Con este reverdecimiento de la PAC se pretende favorecer la promoción de la producción ecológica (este sistema de producción recibirá el pago verde automáticamente), el mantenimiento de prados permanentes y la diversificación de cultivos, si bien en algunos casos se fijan requisitos difíciles y costosos, a veces absurdos y no justificados desde el punto de vista medioambiental, que pueden convertirse en trabas para conseguir este porcentaje de ayudas, buscando por tanto un ahorro presupuestario. ??Otra de las grandes pantomimas, en su opinión,  de esta propuesta de Política Agraria se encuentra en lo que establece como modulación. Aparentando recoger esta reivindicación de los profesionales agrarios, en realidad lo que hace la Comisión es consolidar subvenciones millonarias, ya que sólo somete a la modulación una parte de los pagos directos, restando el componente verde y también los salarios y contribuciones sociolaborales. Un ejemplo: aunque se propone una modulación del 100% para las ayudas superiores a 300.000 euros, si a esa ayuda le añadimos el pago verde y los costes salariales y sociolaborales estaríamos hablando de importes que podrían superar el millón de euros, con lo que no se produciría ningún cambio respecto a la situación actual.

Lo mismo ocurre con las supuestas medidas de gestión de mercados que recoge la propuesta. Ni la Reserva para crisis ni el Fondo Europeo de Globalización (fondo con presupuesto ridículo, creado para compensar los perjuicios de los acuerdos comerciales con países terceros) significan una apuesta seria para frenar la especulación, los abusos de la distribución, la competencia desleal de los productos de terceros países o el alto diferencial de precios entre origen y destino.

En opinón de los agricultores: “??La Comisión sigue cerrando los ojos al tema clave, porque la continuidad de los sectores agrarios no se puede garantizar sólo con ayudas, sino que es necesaria la regulación de los mercados, para conseguir un mayor equilibrio en las relaciones comerciales. En un territorio con 500 millones de consumidores, los agricultores y ganaderos podemos y queremos vivir del mercado, pero eso no será posible si la PAC se dedica a seguir impulsando el proceso de liberalización y desregulación al que asistimos desde hace años, y que viene dictado por las grandes cadenas y la OMC.”

Los precios de los alimentos se multiplican por seis en junio del campo a la tienda

El abaratamiento de los productos en origen causado por la crisis del pepino provoca la mayor diferencia del año entre lo que gana el productor y el vendedor final

La diferencia entre el coste de los alimentos españoles en origen y el de venta al público marcó en junio un nuevo máximo, al multiplicarse de media por 6,28 debido a la caída de los precios en el campo por el efecto de la crisis del pepino, según ha informado la organización de consumidores Ceaccu en un comunicado.

El Indice de Precios Origen-Destino de los alimentos (IPOD), que elaboran mensualmente las asociaciones Ceaccu y UCE y la organización agraria COAG, se incrementó en 5,75 puntos, con lo que se trata del dato más elevado desde el inicio de este índice en mayo de 2008. Estas organizaciones achacan el aumento a la caída de los precios en el campo que provocó la alarma desatada por Alemania sobre la salubridad de los pepuinos españoles, que posteriormente se demostró injustificada.
Según el estudio de estas organizaciones, el precio de los productos agrarios se sextuplicó desde su cotización en origen hasta la venta al público, mientras que el precio de los productos ganaderos se triplicó. “Una vez más, la crisis la hemos pagado los eslabones más débiles de la cadena; agricultores, con pérdidas millonarias, y los consumidores, que no se han podido beneficiar de los bajos precios en el campo”, ha subrayado el secretario general de COAG, Miguel López.
Por tipos de productos, las hortalizas que registraron mayores diferencias de precios entre el campo y las tiendas fueron el pepino (un 2.350% más caros en la tienda que lo percibido por el agricultor), las cebollas (1.030%), la patata (943%), el repollo (808%), la lechuga (760%) y las berenjenas (745%).

EFE – 05/07/2011

Los precios de los alimentos se multiplican por seis en junio del campo a la tienda

El abaratamiento de los productos en origen causado por la crisis del pepino provoca la mayor diferencia del año entre lo que gana el productor y el vendedor final

La diferencia entre el coste de los alimentos españoles en origen y el de venta al público marcó en junio un nuevo máximo, al multiplicarse de media por 6,28 debido a la caída de los precios en el campo por el efecto de la crisis del pepino, según ha informado la organización de consumidores Ceaccu en un comunicado.

El Indice de Precios Origen-Destino de los alimentos (IPOD), que elaboran mensualmente las asociaciones Ceaccu y UCE y la organización agraria COAG, se incrementó en 5,75 puntos, con lo que se trata del dato más elevado desde el inicio de este índice en mayo de 2008. Estas organizaciones achacan el aumento a la caída de los precios en el campo que provocó la alarma desatada por Alemania sobre la salubridad de los pepuinos españoles, que posteriormente se demostró injustificada.
Según el estudio de estas organizaciones, el precio de los productos agrarios se sextuplicó desde su cotización en origen hasta la venta al público, mientras que el precio de los productos ganaderos se triplicó. “Una vez más, la crisis la hemos pagado los eslabones más débiles de la cadena; agricultores, con pérdidas millonarias, y los consumidores, que no se han podido beneficiar de los bajos precios en el campo”, ha subrayado el secretario general de COAG, Miguel López.
Por tipos de productos, las hortalizas que registraron mayores diferencias de precios entre el campo y las tiendas fueron el pepino (un 2.350% más caros en la tienda que lo percibido por el agricultor), las cebollas (1.030%), la patata (943%), el repollo (808%), la lechuga (760%) y las berenjenas (745%).

EFE – 05/07/2011

La deuda del campo es el 91% de la renta agraria

V.M – 18/07/2011
El endeudamiento del sector agrario al cierre de 2010 ascendía a 20.831 millones de euros, con un incremento del 1,04% sobre el fin del año anetrior. Esta cifra supone el 90,8% de la renta agraria obtenida por el sector en el mismo periodo y que se elevó, según los datos provisionales del Ministerio de Medio Ambiente, a 22.831 millones.

Aunque se trata de una cifra elevada, el endeudamiento es inferior al registrado en los años precedentes cuando el mismo superó los 26.000 millones de euros en 2007. La evolución a la baja del endeudamiento coincide con un periodo de crisis en el sector agrario y muy especialmente en la mayor parte de las cabañas ganaderas por la caída de los precios y el incremento de los costes de producción.
El sector es cada vez más reacio a pedir créditos al sector financiero por las escasas perspectivas de mejora y por los interrogantes de la política agraria del la UE.

VUELTA PRIMERA ESTANCIA | EL EJIDO

Fue una estancia corta, unos cinco días, para encontrar y entrar en contacto con el territorio y los que lo trabajan. También vino como un momento para enfrentarse, de manera mas directa, con el sistema de producción agrícola de esta zona. Ya conocía el paisaje de otras estancias en el pasado, pero había que adentrarse en el, entrar debajo del invernadero, y entender mejor la agricultura intensiva del Poniente Almeriense. Este primer encuentro se ha hecho en el ámbito post crisis de la llamada “crisis del pepino”, una vez desmentido la culpa de la agricultura de la zona. A pesar de llegar después, los daños colaterales estaban claramente visible. Una primera estancia, también, para enfrentarse con las dificultades de un trabajo artístico en este “espacio estriado” tan complejo.

INVERNADERO EN DESCANSO | Efecto directo de la llamada “crisis del pepino”. Un invernadero vaciado de su contenido. El suelo esta cubierto por un plástico para esterilizar la tierra.

MONTÓN DE SANDIAS Y PEPINOS “HOLANDÉS” | Otro efecto colateral. Muchas veces más vale tirar las verduras que venderlas a precio irrisorio. Producir por producir. En un mercado globalizado como el del Poniente Almeriense, dónde la mayoría de la producción va a la exportación, solo se puede especular sobre la demanda del mercado. Un elemento perturbador, como la declaración alarmante de un estado, justificado por inquietudes sanitarias después de muertes de ciudadanos, y todo se derrite. Es interesante ver como los medios de comunicaciones, sin quererlo, a lo mejor, engordan las inquietudes y las convierten en un miedo primario : el miedo de la pandemia. Claro, mas vale prevenir que curar, pero no deja de abrir cuestiones acerca a este sistema global, no solo propio de la agricultura del Poniente sino de nuestra economía en general. Además de esta “crisis”, es relevante saber que la producción agrícola del Poniente, gracias a un invierno bueno, tenía adelanto y se yuxtaponía con la producción de otros países, cosa que no ha ayudado a limitar los efectos colaterales. Es evidente que los rasgos de esta “crisis de los pepinos” se han resentido en toda la ultima campaña del año sin diferenciar el genero.

SALA DE SUBASTA | Ahí es dónde se compran verduras por parcelas. Un precio de base aparece en la pantalla y empieza a decrecer con una velocidad impresionante. Se para cuanto un comprador, sentado en una de estas sillas, empuja el botón verde. Asistir a una de estas subastas en una de las numerosas “alhóndigas” (lonjas) de la zona, es impactante para quién tiene una idea de la agricultura de otra época -o de otro modo, tal como lo ecológico y lo de productores locales que no entran en un sistema de exportación global- desmitifica y da una imagen clara de las verduras como objetos cualquiera que se venden y se compran.

Ahora tiene que venir el tiempo de la reflexión.