Les Llobateres

Nuestro acercamiento al entorno natural de SBG comenzó apenas el dia después de nuestra llegada, con esa primera deriva adentrándonos el sendero norte del pueblo. Ahora le llegó el turno al tramo sur, que al igual que el primero tiene unos 12km aproximadamente y cruza desniveles, con las laderas y valles propios de este territorio.

Tras pasar cerca de algunas granjas, de la pequeña fuente de la Teula y de encontrarnos con un gprupo de vacas pastando apaciblemente, pasamos junto al Molí de la Codina, antiguo molino harinero situado a la cabecera de la riera de las Llobateres, cuyo origen se data a finales del siglo XVII. De esta casa, hoy abandonada, quedan algunos restos, casi reabsorbidos por la frondosa vegetación de ribera que puebla toda esta zona.

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Codina, vacas

El paraje de Les Llobateres, atravesado por toda la primera mitad del sendero sur de SBG, es seguramente el area con más vegetación y en un estado más ‘salvaje’ que nos hemos encontrado alrededor del municipio. Robles, arces y muchos otros árboles y arbustos se extienden alrededor del arroyo que va discurriendo hasta llegar a otro de los enclaves destacados, las Baumes del Molí de la Codina, un afloramiento geológico formado por calizas coralinas, que atravesamos a varios niveles, tanto desde lo alto del monte como al nivel del propio arroyo, que discurre más abajo. En cuanto a la fauna, a juzgar por las huellas que pudimos ver, parece ser un lugar frecuentado y según nos contaron hay tejones y zorros. En el arroyo también pudimos ver algunos cangrejos, aunque, al menos en el diade nuestra visita, lo que nos sorprendió fue no escuchar demasiadas aves como se podría esperar en un area con las tan buenas condiciones y en relación a las que escuchamos en otras zonas alrededor del pueblo.

Y es que visitando este lugar en principio que da la impresión de estar apartado de la civilización y del propio nucleo del pueblo, pronto se da uno cuenta cómo resulta prácticamente imposible olvidarse ni tan siquiera por un rato de la presencia del hombre. En un entorno donde destaca la calma, con el rumor del agua y el viento agitando las hojas de fondo y algunas aves e insectos aqui y allá, el paso de los aviones y los ecos distantes del tráfico de una carretera que discurre no muy lejos, acompañan también la travesía, recordando que no estamos tan perdidos como pudiera parecer a simple vista. Aquí tenemos un ejemplo de lo que se podría calificar como polución sonora, que principalmente destaca más en los lugares más “silenciosos” del campo. Viene a la memoria la referencia a One Square Inch of Silence, un proyecto iniciado algunos años por el americano Gordon Hempton y que precisamente trata de una manera un tanto simbólica y a la vez muy clara toda esta cuestión. Con él se planteó la difícil tarea de encontrar y preservar en los USA apenas un centímetro cuadrado de silencio, entendido este como un terreno natural donde no sea posible percibir la presencia del hombre.

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Les Llobateres en lo alto del monte

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Baumes del Molí de la Codina

Al final de la primera mitad del recorrido, a unos 6km de SBG, llegamos al punto de la ruta más alejado del pueblo, el pantano de Vilatortella. Allí apenas encontramos una media docena de patos y lo que nos dio una primera impresión de no ser una zona con mucha vida pese a la cantidad de agua. Sumergimos los hidrófonos y descubrimos un zumbido constante, presente en distintas areas y que apenas nos permite discernir otros sonidos subacuáticos salvo algunos suaves movimientos del agua. Pronto, hallamos su procedencia, se trata del motor situado en una caseta en la orilla, seguramente una bomba o instrumento de medición, también audible en el exterior, pero mucho más levemente y sólo en su proximidad (y es que el sonido viaja cinco veces más rápido en el medio acuático que en el el aereo). Por lo demás, el paisaje sonoro en este enclave resultaba en calma, con chicharras ya ensayando para la noche, algún ave solitaria en los árboles y en esta ocasión la presencia de la carretera mucho más evidente que durante el camino, pues aquí discurre a apenas unas decenas de metros de la orilla.