Las plazas de SBG

Las plazas de los pueblos son un lugar casi natural de encuentro por antonomasia, espacio para la comunicación, el intercambio y la cohesión tanto de sus habitantes como punto ineludible de paso para extranjeros. Suelen por tanto constituir una localización privilegiada en la que sumergirse para observar también desde el plano sonoro el contexto social. Allí es posible, siquiera con los ojos cerrados, atender al lenguaje, los acentos y las expresiones típicas, a la venta ambulante, a los juegos, las celebraciones y tradiciones, la llegada tanto del día como de la noche. En definitiva, son espacios abiertos de reunión donde tomar el pulso y sentir los ritmos de lo que está ocurriendo.

Precisamente nos llamó la atención al llegar a SBG que algunos habitantes nos contarán que aquí no existe una plaza como tal. Y en efecto, esas funciones sociales se reparten de algún modo entre varios espacios, como la plaza del Casal Cultural, donde suelen celebrarse las fiestas populares, y la Plaça del Dr Griera, por ahora la plaza más ‘oficial’ del pueblo, que es una pequeña rotonda junto a la calle que atraviesa el núcleo del municipio. En esta última es donde algunos vecinos se sientan de vez en cuando a charlar y donde tiene lugar el mercado semanal, que como ya nos decían y hemos podido comprobar, hoy en dia es muy reducido, con apenas un par de puestos viniendo cada viernes por la mañana.

Sin embargo, SBG se encuentra en tiempos de cambio y evolución. Precisamente conscientes de esta necesidad, ahora están construyendo una nueva plaza, que dará uso a alguna de las multiples naves, muchas de ellas ahora vacías, de la antigua fábrica Puigneró, y cuyas obras de acondicionamiento han estado teniendo precisamente lugar durante nuestra visita, causando algo de revuelo en la tranquilidad de agosto por lo aparatoso de los trabajos realizados, estos días consistentes en el desmantelamiento de las estructuras que soportaban el techo de las naves.

SBGPlazaNuevaTrabajos.mp3

DIARIO_PUEBLA #3

En estos últimos días los trabajos del huerto se acumulan mientras van creciendo los surcos de hortalizas acompañados de labores continuas de cuidado y cosecha… ocupaciones que no se separan del resto de las actividades cotidianas cómo la crianza, con la que comparte un espacio de aprendizaje y disfrute a través del propio devenir de las actividades diarias que se transforman en juegos espontáneos.

Una manera muy diferente de vivenciar la separación tan dramática que se ha establecido en la sociedad contemporánea entre trabajo-ocio, rentabilidad-hedonismo o el propio concepto separador que archiva en cajones diferentes y completamente aislados el trabajo de tu comunidad más cercana.

Esta parte de producción hortícola de Apisquillos se ha orientado hacia una progresiva autosuficiencia, pero lo más interesante cómo nos cuenta Miguel es:  “sirvió, como muchas veces las cosas pequeñas que buscan cubrir necesidades básicas, para conectarnos con mucha gente tanto local, cómo foránea: colaborando con vecinos amigos en el cultivo, con asociaciones promotoras de variedades locales, participando en la organización local de los riegos y trabajos comunes…”

Estos días precisamente hemos estado realizando, las labores de limpieza y mantenimiento  de la reguera de las Huertas de Arriba. Este tipo de tareas de organización comunitaria han sido fundamentales para el desarrollo económico de este tipo de poblaciones construidas en torno al aprovechamiento de sus recursos y la gestión comunal del territorio.