About Térence Pique

Térence Pique, nacido en 1983 en Mónaco, es originario de un pueblo del sur de Francia. Estudió en París historia y teoría del arte contemporáneo y de la fotografía antes de instalarse en España en 2009. Estos estudios avanzados están al origen de sus investigaciones artísticas. Por eso, sus proyectos se construyen a base de reflexiones e interrogaciones teóricas tanto sobre nuestros espacios actuales y sus experimentaciones como sobre nuestra cultura visual. Hasta el momento ha utilizado la fotografía como soporte principal de su obra. La mayoría de sus investigaciones se sitúan en los limites de las ciudades, en sus bordes indecisos, ambiguos y muchas veces sin vida. Pero sin tratarlos, por lo tanto, como espacios post-apocalípticos. El prefiere observarlos con una atención particular para dar una imagen distanciada que permita un discurso reflexivo. En su acercamiento se desarrolla un interés especifico por la puesta en escena del propio espacio, de sus elementos y artificios. Sus trabajos fotográficos, tratan continuamente las dialécticas entre el espacio interior y exterior, entre lo visible y lo escondido y entre el continente y lo contenido. Entre 2008 y 2010 desarrolló la serie Fuera dentro de la ciudad fotografías realizadas debajo de los intercambiadores que rodean nuestras megalópolis, tratando de cuestionar estos espacios dónde se entrecruzan los flujos de vehículos ininterrumpidos, de estos nudos que podemos emparentar a las puertas de la ciudad contemporánea. Dota a estas imágenes, a través del color y el punto de vista, de una ambigüedad que aunque ya esté presente en los propios espacios, intensifica la sensación de estar fuera-dentro de la ciudad. En estos momentos trabaja en un proyecto sobre las extensiones periféricas de la zona urbana de Madrid, que tendrá varías piezas. La primera, Donde la ciudad se prorroga es un conjunto de fotografías realizadas en los barrios de construcción reciente de la comunidad de Madrid en las que se muestra la transformación provocada por un urbanismo privatizado cuestionando dónde está el límite de la ciudad con lo que no es ciudad y podría ser naturaleza.

ENCUENTRO II

ENCUENTRO CON JOSÉ ANTONIO, JAVIER Y MANUEL

José Antonio, periodista en La Voz de Almería. Una persona generosa en explicación y apasionada por este territorio a pesar de todo, y que me hizo un resumen, bastante detallado del caso de la agricultura intensiva en el Campo de Dalías. Me regalo también unos anuarios de la agricultura almeriense: unos cuadernos, a tendencia propaganda, llenos de datos y artículos que dan una idea del sistema agrícola de la zona y hacen el balance de las campañas de cada año. Después de quedar en El Ejido, nos fuimos a la cafetería “Quinto pinos”, perdida entre los invernaderos y dónde solo se paran los agricultores de la zona. Tomando un café me ha explicado que el Poniente Almeriense se puede entender como un “cluster”. Un cluster, en el mundo de la informática, de donde procede la palabra, es un “conglomerados de computadoras construidos mediante la utilización de componentes de hardware comunes y que se comportan como si fuesen una única computadora”. En el mundo económico e industrial, la palabra la introduce Michael Porter, un profesor de economía de Harvard, y se podría definir, para resumir, como una concentración geográfica de empresas, especializadas en un sector económico concreto, con el fin de tener un efecto de derrame. En el caso del territorio que nos interesa, estamos claramente en esta definición, todo aquí gira directamente o indirectamente alrededor de la agricultura intensiva, de las empresas auxiliares al simple comercio, pasando por las bancas (por supuesto) y el agricultor, pilar de este sistema… También me ha explicado la necesidad de la agricultura intensiva, según su punto de vista. Me explicaba que, si miramos nuestras costumbres de consumo y nuestras necesidades en hortícolas no podemos darle espalda. Incluso, por las necesidades de nuestras sociedades urbanas, esta agricultura es obligatoria, es la única opción posible. Esta opinión es bastante polémica. Pero es cierto que si no hay una relación mas directa, mas activa y de cercanía entre el hecho urbano y la producción agrícola, la única manera de tener nuestras “5 raciones diarias” es pasando por el sistema de producción intensiva que tiene la ventaja del rendimiento… Es una opinión. Pero sí que aquí podríamos abrir una reflexión amplia sobre, no solo este sistema agrícola, sino también sobre nuestra sociedad contemporánea, su relación con el campo y su manera de producir y consumir. Habría mucho que decir y cuestionar ! Luego me explico también que la producción del Poniente Almeriense actual, no es la de hace unos cinco años, han mejorado mucho al nivel biológico para disminuir al máximo la utilización de productos químicos sin limitar, por lo tanto, la productividad (claro es lo propio de la agricultura intensiva). Después de estas explicaciones, nos fuimos a la finca de Javier.

Javier es un agricultor muy generoso, también, en explicaciones. Actualmente esta arreglando su invernadero, del cual tuvo que desmontar una parte para que pudieran pasar unas canalizaciones de la próxima desaladora. Una vez acabado las obras podrá plantar para la próxima campaña. Se ha lanzado, hace poco, en la producción de su propio compost a partir de las materias vegetales fibrosas (sandia, calabacín…) que recupera tras arrancar las plantas después de la recogida. Por ahora, está experimentando, para ver como funciona y si tiene un efecto benéfico sobre la próxima producción.

Después de estos dos encuentros ricos en conocimientos y muy interesante en la polémica que pueden abrir, fui a visitar a Manuel, un joven agricultor. Lo mas seguro es que volveré a verlo estos días para ver como se planta. Por ahora, mis preguntas han ido mas bien sobre las protecciones biológicas que utiliza para proteger sus plantas de la plaga. Nos fuimos a la búsqueda de bichos en los pies de pimientos.

Desde 2005, aproximadamente, los agricultores del Campo de Dalías, tuvieron que dejar los productos químicos para matar a la plaga por obligación sanitaria, y empezaron a utilizar diferentes especies de bichos autóctonos depredadores. Eso es lo que llaman el control biológico, lo que me contaba antes José Antonio, y permite tener una agricultura mas “verde” sin perder la productividad. Es una cosa que se deshace un poco de las ideas comunes que apuntan la agricultura intensiva del Poniente Almeriense como una producción llena de productos químicos. Aunque, se tiene que relativizar, la agricultura biológica no es la agricultura ecológica, siguen utilizando a veces sulfatos autorizados, pero en cantidades mucho mas baja que en el pasado…

ENCUENTRO I

Primeros días en la zona de residencia. Primer re-encuetro con este territorio inconmensurable que se estira hasta perder la vista. Esperando para poder encontrar unos agricultores y poder compartir con ellos su cotidiano, escuchar sus puntos de vista sobre este sistema productivo, me fui a pasear, al azar, sacando unas fotografías.

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«También el hecho general que el muro, la valla, la fachada definen a la vez una escena (donde algo esta pasando) y un obsceno, lo que no puede y no debe ocurrir en este espacio : lo inadmisible, maléfico y prohibido, que tiene su espacio escondido, de uno o de otro lado de una frontera.»

Henri Lefebvre, La producción del espacio, 1974

VUELTA PRIMERA ESTANCIA | EL EJIDO

Fue una estancia corta, unos cinco días, para encontrar y entrar en contacto con el territorio y los que lo trabajan. También vino como un momento para enfrentarse, de manera mas directa, con el sistema de producción agrícola de esta zona. Ya conocía el paisaje de otras estancias en el pasado, pero había que adentrarse en el, entrar debajo del invernadero, y entender mejor la agricultura intensiva del Poniente Almeriense. Este primer encuentro se ha hecho en el ámbito post crisis de la llamada “crisis del pepino”, una vez desmentido la culpa de la agricultura de la zona. A pesar de llegar después, los daños colaterales estaban claramente visible. Una primera estancia, también, para enfrentarse con las dificultades de un trabajo artístico en este “espacio estriado” tan complejo.

INVERNADERO EN DESCANSO | Efecto directo de la llamada “crisis del pepino”. Un invernadero vaciado de su contenido. El suelo esta cubierto por un plástico para esterilizar la tierra.

MONTÓN DE SANDIAS Y PEPINOS “HOLANDÉS” | Otro efecto colateral. Muchas veces más vale tirar las verduras que venderlas a precio irrisorio. Producir por producir. En un mercado globalizado como el del Poniente Almeriense, dónde la mayoría de la producción va a la exportación, solo se puede especular sobre la demanda del mercado. Un elemento perturbador, como la declaración alarmante de un estado, justificado por inquietudes sanitarias después de muertes de ciudadanos, y todo se derrite. Es interesante ver como los medios de comunicaciones, sin quererlo, a lo mejor, engordan las inquietudes y las convierten en un miedo primario : el miedo de la pandemia. Claro, mas vale prevenir que curar, pero no deja de abrir cuestiones acerca a este sistema global, no solo propio de la agricultura del Poniente sino de nuestra economía en general. Además de esta “crisis”, es relevante saber que la producción agrícola del Poniente, gracias a un invierno bueno, tenía adelanto y se yuxtaponía con la producción de otros países, cosa que no ha ayudado a limitar los efectos colaterales. Es evidente que los rasgos de esta “crisis de los pepinos” se han resentido en toda la ultima campaña del año sin diferenciar el genero.

SALA DE SUBASTA | Ahí es dónde se compran verduras por parcelas. Un precio de base aparece en la pantalla y empieza a decrecer con una velocidad impresionante. Se para cuanto un comprador, sentado en una de estas sillas, empuja el botón verde. Asistir a una de estas subastas en una de las numerosas “alhóndigas” (lonjas) de la zona, es impactante para quién tiene una idea de la agricultura de otra época -o de otro modo, tal como lo ecológico y lo de productores locales que no entran en un sistema de exportación global- desmitifica y da una imagen clara de las verduras como objetos cualquiera que se venden y se compran.

Ahora tiene que venir el tiempo de la reflexión.