About L. Loren - J. Valentín

Lucía Loren Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (1997). Varias becas y premios le han permitido participar en proyectos de investigación artística: Beca Erasmus, “Accademia di Belle Arti”, Bologna, Italia (1997), Beca Convenios Internacionales, “Facultad de Artes”. Tucumán, Argentina (1999), Beca Ministerio Asuntos Exteriores, “Accademia di Belle Arti”, Bologna, Italia, (2000), Premio Artes Plásticas, Consejería Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid (2003). Las relaciones de intercambio del ser humano con el entorno y el paisaje que se conforma, son el tema principal de reflexión de su trabajo en estos últimos años. Esta vinculación con el paisaje ha inspirado las intervenciones específicas que ha realizado en diversos entornos naturales: Reserva Biológica Horcomolle”Tucumán (Argentina), I poetti fanno la cittá Bolonia (Italia), Oltre il Giardino San Mauro Pascoli (Italia), Parque de Esculturas Lomos de Oro Villoslada de Cameros, La Rioja, Arte en la TierraSanta Lucia de Ocón, La Rioja, El Bosque HuecoPuebla de La Sierra, Madrid, Naturalmente ArtificialMuseo Arte Contemporáneo Esteban Vicente, Segovia, Un camino entre el Arte y el Medio Rural Valdemanco, Mancomunidad Servicios Culturales, Madrid, V Muestra de Teatro de Calle de la Sierra Norte, Artifariti III Encuentros Internacionales de Arte en Territorios Liberados del Sahara Occidental, Camino de las Raíces, La Alberca, Salamanca. En todas estas intervenciones, utiliza los elementos del paisaje para realizar pequeñas variaciones que reflexionan sobre el propio concepto de paisaje cultural. En muchas ocasiones, el proceso de trabajo se convierte en un espacio abierto a la participación de la población que habita el lugar, generando un intercambio de experiencias y conocimientos entre el proceso artístico y la población rural. Juanma Valentín, (Gran Canaria , 1969) , pronto se desplaza a Madrid donde realiza su formación audiovisual y teatral. Forma parte de la compañía de teatro clásico “Zarabanda CT” y funda junto al guionista Manuel Ortega Yañez el grupo de teatro “Fauna Artística”. Durante algunos años trabajó en televisión y publicidad y en 1996 realiza el premiado cortometraje Siluetas. Desde su productora Ojos de nube ha puesto en marcha la herramienta audiovisual, talleres audiovisuales infantiles en el entorno rural: Un pueblo de niños, La senda de los zapatos, Apretados y El deseo. En 2004 dirige su primer documental El bosque hueco sobre las intervenciones de la artista Lucia Loren en la naturaleza al que siguen otros trabajos relacionados con la creación artística que le llevan a relacionarse estrechamente con el arte contemporáneo.

DIARIO_PUEBLA #9

 

La insatisfacción, la falta de perspectivas, las limitaciones, la imposibilidad de desarrollar de un modo práctico los planteamientos teóricos, son algunos de los motivos que provocaron que varios miembros de este colectivo abandonaran en un momento dado la gran ciudad para venirse a iniciar un proyecto de estas características en el mundo rural. Como nos cuenta Carlota, el campo “es un sitio dónde tienes más amplitud para poder construir otra manera de vivir. Aunque sea una isla perdida en un mar, tienes más perspectivas. En la ciudad te come lo que hay, lo que ya existe. Sales a la calle y todo es pagar, como decía una amiga, en la ciudad lo único que puedes hacer con las manos es pagar”. A pesar de salir de este entorno urbano algunos reconocen que es fundamental mantener el vínculo y el apoyo mutuo con los grupos de luchas sociales en la ciudad, que en muchos casos son una prolongación y un soporte al propio proyecto, como en el caso de los grupos de consumo de Madrid, que asumen un compromiso anual con la compra de corderos, cabritos o yogures.

 

La cercanía a una gran ciudad cómo Madrid determina de modo contundente el modelo de desarrollo de un pequeño pueblo cómo Puebla de la Sierra, que gira inevitablemente en torno a una política centralista y la influencia del turismo que genera la proximidad a la capital. Son muy interesantes las conexiones, potencialidades y dificultades que se establecen entre estos dos ámbitos: rural- urbano, aún siendo conscientes de que esta dicotomía no existe hoy en día como tal. El entorno físico rural puede considerarse como una extensión del espacio metropolitano y la población en muchas ocasiones está completamente absorbida por las lógicas urbanas y sus dinámicas cotidianas: actividades, ritmos, horarios, … cómo nos comenta Miguel en una de las entrevistas “probablemente tendríamos que redefinir el concepto de lo rural para no tener que decir que ya no queda medio rural”.

La lucha activa de los apisquillos es, precisamente, el tratar de recuperar esta relación con la tierra para cubrir en lo posible sus necesidades básicas, tratando de re-actualizar el término de ruralidad desde un contexto y una situación específicas, cómo nos describe Álvaro “ese es el trabajo artístico apasionante, una comunidad en relación con el campo, el producto que da,… esa obra de arte”. Y es este hecho lo que provoca que en el mundo rural se pueda llegar a obtener un mayor grado de autonomía, al poder producir tus propios alimentos y generar un tipo de relaciones más cercanas con la comunidad que te permitan cubrir una parte importante de las necesidades básicas, tanto materiales como afectivas. Oscar nos lo cuenta en una de las conversaciones que tuvimos “entiendo lo rural no cómo un escenario de lo urbano en núcleos pequeñitos fuera de la ciudad, sino lo rural como comunidades que se organizan por si mismas, que viven de sus recursos…”

DIARIO_PUEBLA #9

 

La insatisfacción, la falta de perspectivas, las limitaciones, la imposibilidad de desarrollar de un modo práctico los planteamientos teóricos, son algunos de los motivos que provocaron que varios miembros de este colectivo abandonaran en un momento dado la gran ciudad para venirse a iniciar un proyecto de estas características en el mundo rural. Como nos cuenta Carlota, el campo “es un sitio dónde tienes más amplitud para poder construir otra manera de vivir. Aunque sea una isla perdida en un mar, tienes más perspectivas. En la ciudad te come lo que hay, lo que ya existe. Sales a la calle y todo es pagar, como decía una amiga, en la ciudad lo único que puedes hacer con las manos es pagar”. A pesar de salir de este entorno urbano algunos reconocen que es fundamental mantener el vínculo y el apoyo mutuo con los grupos de luchas sociales en la ciudad, que en muchos casos son una prolongación y un soporte al propio proyecto, como en el caso de los grupos de consumo de Madrid, que asumen un compromiso anual con la compra de corderos, cabritos o yogures.

 

La cercanía a una gran ciudad cómo Madrid determina de modo contundente el modelo de desarrollo de un pequeño pueblo cómo Puebla de la Sierra, que gira inevitablemente en torno a una política centralista y la influencia del turismo que genera la proximidad a la capital. Son muy interesantes las conexiones, potencialidades y dificultades que se establecen entre estos dos ámbitos: rural- urbano, aún siendo conscientes de que esta dicotomía no existe hoy en día como tal. El entorno físico rural puede considerarse como una extensión del espacio metropolitano y la población en muchas ocasiones está completamente absorbida por las lógicas urbanas y sus dinámicas cotidianas: actividades, ritmos, horarios, … cómo nos comenta Miguel en una de las entrevistas “probablemente tendríamos que redefinir el concepto de lo rural para no tener que decir que ya no queda medio rural”.

La lucha activa de los apisquillos es, precisamente, el tratar de recuperar esta relación con la tierra para cubrir en lo posible sus necesidades básicas, tratando de re-actualizar el término de ruralidad desde un contexto y una situación específicas, cómo nos describe Álvaro “ese es el trabajo artístico apasionante, una comunidad en relación con el campo, el producto que da,… esa obra de arte”. Y es este hecho lo que provoca que en el mundo rural se pueda llegar a obtener un mayor grado de autonomía, al poder producir tus propios alimentos y generar un tipo de relaciones más cercanas con la comunidad que te permitan cubrir una parte importante de las necesidades básicas, tanto materiales como afectivas. Oscar nos lo cuenta en una de las conversaciones que tuvimos “entiendo lo rural no cómo un escenario de lo urbano en núcleos pequeñitos fuera de la ciudad, sino lo rural como comunidades que se organizan por si mismas, que viven de sus recursos…”

DIARIO PUEBLA #8

Las relaciones que se generan entre los habitantes autóctonos del lugar y la nueva población que ha venido en los últimos años a vivir a esta pequeña comunidad son muy complejas. Los apisquillos se encuentran entre esta nueva población y quizás ha sido su presencia y su actividad lo que ha propiciado el asentamiento de más gente joven que comparte una misma mirada, con muchos matices diferentes, sobre el desarrollo en este entorno.

Mucha gente mayor y algunos más jóvenes se han alegrado mucho de la llegada de gente joven al pueblo que prosiga con unas actividades agrarias y ganaderas, que se hubieran difuminado en la memoria colectiva de no ser por la continuidad que le están dando esta nueva población. Ven en ellos una oportunidad para compartir conocimientos y ayuda en los trabajos puntuales más duros.

Hay otro sector de la población que no está tan contenta de la presencia de esta nueva población “neorural” . Es, en general, la parte del pueblo que reside en diferentes municipios de la capital y que sólo viene a pasar el fin de semana o diferentes periodos vacacionales. También aquí hay matices muy variables sobre el modo de entender el desarrollo en el pueblo, pero en general la idea más encontrada se caracteriza por entender esta población cómo lugar de descanso y recreo, llegándoles incluso a molestar la continuidad de la actividad ganadera. Coexiste un interés creciente por un desarrollo local vinculado a la especulación, diseñando planes de desarrollo urbanístico que han sido muy controvertidos y que han ocasionado enfrentamientos muy duros entre la población local. Entre ellos se encuentra la planificación de 52 chalets con sus correspondientes calles, rotondas y un puente descomunal que cruza un pequeño riachuelo. Toda esta infraestructura ocuparía una zona de cañada con una impresionante mata de robles centenarios.

Es interesante ver cómo los conflictos entre la población local se visualizan ya antes de llegar al pueblo a través de los grafitis pintados en quitamiedos, carteles, contenedores de basura o en la propia carretera. Estas pintadas espontáneas contrastan con el paisaje generando lecturas muy diferentes sobre la realidad del propio paisaje. Expresiones directas que reflejan parte de los pensamientos y sentimientos de la población y las dos diferentes maneras de entender el desarrollo rural: por un lado la oposición a la especulación en el territorio, a las fumigaciones de pinos en una zona de reserva de la biosfera, a los rallys que cada año cruzan el pueblo … y por otro lado, nos encontramos con las pintadas que reflejan el rechazo a un tipo de desarrollo basado en la protección del medio a través de su uso tradicional (forestal, ganadero, agricultura…)

Sobre esta problemática, es muy interesante analizar las contradicciones y complejidad de términos cómo “ecologista”, que en el entorno rural toma matices muy diferentes dependiendo del punto de vista con el que se mire. Por un lado está el uso peyorativo de este término, “ecologeta” que utiliza la población que busca un desarrollo inmobiliario en la zona. Otras veces, por el contrario, son los propios habitantes los que se ven agredidos por las políticas ambientales proteccionistas, que se tiñen bajo el verde del ecologismo para aplicar políticas centralistas que nada tienen que ver con el tradicional aprovechamiento del entorno.

DIARIO_PUEBLA #7

 

Al comienzo del proyecto, para diseñar el mapa conceptual de la narración, pedimos un texto reflexivo a cada persona que formaba parte o había estado en el colectivo en algún momento. En estos textos se esbozan los deseos, motivaciones, expectativas, dificultades o desilusiones de cada uno y su articulación en el colectivo. También las experiencias más interesantes que a cada uno le gustaría desarrollar o visibilizar en el proyecto.

 

Estos textos nos han ayudado mucho a preparar las entrevistas y a tener una visión más amplia de la complejidad y diversidad de puntos de vista que son posibles desarrollar en un proyecto de estas características. Esto ha sido importante para abrir nuevas líneas de exploración que, a pesar de la cercanía que tenemos con el grupo, o quizás precisamente por esto, podíamos haber obviado o ignorado.

Este mapa seguirá creciendo con los conceptos nuevos que surjan en las charlas-entrevistas.

 

Tags: colectivo, mapa conceptual.

 

 

DIARIO_PUEBLA #6

la casa de todos” es el espacio físico-temporal que recoge actualmente el proyecto de los apisquillos. Una edificación de autoconstrucción con materiales de la zona:  paredes de piedra y adobe, madera para la estructura de la casa y tejado, teja árabe, aislantes basados en tierra, paja y lana … La obtención de estos materiales supuso un esfuerzo muy grande, pero hizo posible minimizar el presupuesto para la construcción. Se hizo un llamamiento para que participara y colaborara todo aquel que quisiera de manera voluntaria compartiendo este espacio de aprendizaje y experimentación. El desarrollo de estas estrategias colectivas – colaborativas, es indispensable, cómo nos cuenta Oscar, para conseguir cosas tan impensables como por ejemplo, la construcción de una casa sin tener que pedir un crédito, sin contratar a una cuadrilla, sin tener ni idea..

Esta casa es un lugar de referencia fundamental para la población local. A diario mucha gente pasa por aquí para encontrarse con el resto, informarse de dónde está el ganado, charlar sobre las últimos acontecimientos en el pueblo, ver que tareas quedan por hacer en los huertos compartidos, almorzar a media mañana, echar un vistazo a internet, llamar por teléfono, ver una peli por la noche o compartir una comilona en torno a la gran mesa que ocupa el espacio común de la parte de abajo de la casa… Un lugar que se ha ido abriendo a esa “comunidad ampliada”, cómo nos cuenta Eva, formada por todas aquellas personas (vecinas, grupos de consumo, colegas)  que han sido fundamentales para la construcción de este proyecto colectivo, aportando soporte y apoyo para hacer posible lo imposible. Un espacio que funciona cómo centro social, activador de un entramado de gente que se ha ido uniendo a la vida en este pueblo, animados por la presencia de este colectivo, que con el paso de los años a abierto sus puertas al resto de la población local.

También lugar de paso para mucha gente de fuera que viene a pasar temporadas, conocer el proyecto y ayudar en las tareas cotidianas o en momentos de mucho trabajo (construcción de la casa, de la quesería, parideras de ovejas y cabras…)

DIARIO_PUEBLA #5

En estos días de tanto trasiego en los huertos, los rebaños de ovejas y cabras pastan libremente en los cerros de Puebla. Esto libera de las tareas de tener que acompañarlos de careo por los alrededores del pueblo, evitar de este modo que se introduzcan en huertos y sembrados y aprovechar los pastos de altura. Pero cada dos días hay que ir a ver por dónde pastan los animales, llevarlas a beber agua si es necesario, darles sal y dar de comer a los perros que acompañan el ganado.

Lena y Álvaro han subido a separar los corderos de las ovejas para bajarlos al pueblo y destetarlos.

Las ovejas son de la raza Rubia del Molar, raza autóctonas que ocupó durante siglos las comarcas del norte de Madrid como parte fundamental de la cultura y la economía local. A día de hoy no quedan más de 1000 ovejas de este tipo pastando en el territorio de la Comunidad de Madrid. El rebaño de cabras es en su mayoría de raza de guadarrama de aptitud lechera, también uno de los pocos rebaños de este tipo que quedan en la sierra.

El tipo de manejo es extensivo, el ganado sale todos los días a pastar y duerme en el exterior una gran parte del año aprovechando el alto gradiente altitudinal del municipio. En invierno y sobre todo en paridera la alimentación se suplementa con cereales y leguminosas. Estas semanas han llegado varios camiones desde Galápagos (Guadalajara) provenientes de una cooperativa de segundo grado “a grosso modo”, que provee de forraje ecológico a varias cooperativas.

Vecin@s de Puebla han echado una mano a descargar y colocar las pacas y el grano. Estas estructuras de colaboración recuperan una de las partes fundamentales de la colectividad rural que ha mantenido su actividad con la participación activa de todos los miembros de la familia o vecin@s para poder realizar muchos de los quehaceres que se concentran en determinados periodos.

DIARIO_PUEBLA #4

La carretera es el hilo conductor de la actividad que ha ocupado en estos últimos meses gran parte del tiempo de varios de los miembros de Los Apisquillos. Una cuadrilla de esquiladores recorre los municipios de Madrid y sus provincias más cercanas para realizar las tareas de trasquile a pequeños y grandes rebaños de esta zona.

En estos recorridos se visualiza como el paisaje rural se ha transformado,  desarticulando la relación de las poblaciones locales con un uso de su entorno que garantizaba la supervivencia de las mismas a largo plazo. En las últimas décadas, este paisaje se ha visto supeditado a los planes de ordenación urbanística, inundado de  grandes extensiones de cultivos intensivos, con sofisticadas infraestructuras e inmensas granjas intensivas. También se percibe el abandono de las zonas menos productivas, o la protección más férrea de zonas naturales mediante políticas ambientales que han ahuyentado a la población local. Pero también es posible reencontrar en esta deriva periférica los rastros y huellas de un manejo del campo tradicional que se desarrolla teniendo en cuenta el entorno que ocupa.

Un evento que ha tratado de recuperar el potencial que genera la fiesta popular es la “Fiesta del esquileo”, que se celebra cada año en Puebla organizada por la cooperativa. En esta se realiza una muestra de como trabaja el perro pastor con el ganado, se esquilan ovejas con tijera y a máquina, se hila lana, se comparte una gran caldereta, se baila y canta al ritmo de las panderetas… el eje articulador de esta acción es la reactivación de un espacio de creación colectiva desde el propio pueblo como creador de cultura, y no solo como consumidor, papel al que parecen destinadas la mayor parte de la población ciudadana. La fiesta no es un espacio pasivo, sino que se construye desde la iniciativa y participación activa de todos.

Otro aspecto fundamental para reflexionar es la recuperación de la cultura campesina, que en este caso parte de las ganas del mantener vivo un lugar recuperando el saber tradicional en función de su necesidad y utilidad, y no como pieza momificada de un “museo rural” que ya no existe.

DIARIO_PUEBLA #4

La carretera es el hilo conductor de la actividad que ha ocupado en estos últimos meses gran parte del tiempo de varios de los miembros de Los Apisquillos. Una cuadrilla de esquiladores recorre los municipios de Madrid y sus provincias más cercanas para realizar las tareas de trasquile a pequeños y grandes rebaños de esta zona.

En estos recorridos se visualiza como el paisaje rural se ha transformado,  desarticulando la relación de las poblaciones locales con un uso de su entorno que garantizaba la supervivencia de las mismas a largo plazo. En las últimas décadas, este paisaje se ha visto supeditado a los planes de ordenación urbanística, inundado de  grandes extensiones de cultivos intensivos, con sofisticadas infraestructuras e inmensas granjas intensivas. También se percibe el abandono de las zonas menos productivas, o la protección más férrea de zonas naturales mediante políticas ambientales que han ahuyentado a la población local. Pero también es posible reencontrar en esta deriva periférica los rastros y huellas de un manejo del campo tradicional que se desarrolla teniendo en cuenta el entorno que ocupa.

Un evento que ha tratado de recuperar el potencial que genera la fiesta popular es la “Fiesta del esquileo”, que se celebra cada año en Puebla organizada por la cooperativa. En esta se realiza una muestra de como trabaja el perro pastor con el ganado, se esquilan ovejas con tijera y a máquina, se hila lana, se comparte una gran caldereta, se baila y canta al ritmo de las panderetas… el eje articulador de esta acción es la reactivación de un espacio de creación colectiva desde el propio pueblo como creador de cultura, y no solo como consumidor, papel al que parecen destinadas la mayor parte de la población ciudadana. La fiesta no es un espacio pasivo, sino que se construye desde la iniciativa y participación activa de todos.

Otro aspecto fundamental para reflexionar es la recuperación de la cultura campesina, que en este caso parte de las ganas del mantener vivo un lugar recuperando el saber tradicional en función de su necesidad y utilidad, y no como pieza momificada de un “museo rural” que ya no existe.

DIARIO_PUEBLA #3

En estos últimos días los trabajos del huerto se acumulan mientras van creciendo los surcos de hortalizas acompañados de labores continuas de cuidado y cosecha… ocupaciones que no se separan del resto de las actividades cotidianas cómo la crianza, con la que comparte un espacio de aprendizaje y disfrute a través del propio devenir de las actividades diarias que se transforman en juegos espontáneos.

Una manera muy diferente de vivenciar la separación tan dramática que se ha establecido en la sociedad contemporánea entre trabajo-ocio, rentabilidad-hedonismo o el propio concepto separador que archiva en cajones diferentes y completamente aislados el trabajo de tu comunidad más cercana.

Esta parte de producción hortícola de Apisquillos se ha orientado hacia una progresiva autosuficiencia, pero lo más interesante cómo nos cuenta Miguel es:  “sirvió, como muchas veces las cosas pequeñas que buscan cubrir necesidades básicas, para conectarnos con mucha gente tanto local, cómo foránea: colaborando con vecinos amigos en el cultivo, con asociaciones promotoras de variedades locales, participando en la organización local de los riegos y trabajos comunes…”

Estos días precisamente hemos estado realizando, las labores de limpieza y mantenimiento  de la reguera de las Huertas de Arriba. Este tipo de tareas de organización comunitaria han sido fundamentales para el desarrollo económico de este tipo de poblaciones construidas en torno al aprovechamiento de sus recursos y la gestión comunal del territorio.