¿Fin?

 

Cuando pensé celebrar el hanami, casi al mismo tiempo pensé en que Lilli hiciese un dibujo sobre ese día. Quizás hasta fue al revés. Lilli hace tiempo me regaló un par de fundas de almohada. http://www.remedyonline.net.au/pillowcaseset-allyouneedinlife.htm Y creo que la primera imagen que me vino a la cabeza pensando en cómo sería ese día fue la de la almohada con la procesión. Quizás por tantas horas que paso con la cabeza en esa funda de almohada, pensando, esperando a que se duerma mi hijo… Me acuerdo de la emoción que me dio que de pronto todo tomase forma y sentido, por fin saber qué hacer, por lo que ya estaba hecho.

De ese día tengo las fotos de Cristina, el dibujo de Lilli y algunos tarros de mantequilla de almendras. Ya no me parece que hanami calerano sea un nombre propicio, pero todavía no se me ocurre otro. Y lo que ando pensando es qué pasará el año que entra. No estando ya dentro de un programa como Campo Adentro, ¿será que volveré a convocar un hanami calerano?

 

Audiovisual: Claros en el Bosque

Claros en el bosque. Un viaje a la trasterminancia como acción pedagógica.
Autores: Bárbara Fluxá en colaboración con Jose Bernal y Fernando Martín, y Cecilia sancho.
La Vera, Sierra de Gredos, 2012-13. Duración: 8 minutos.
Video monocanal y acciones pedagógicas.
Agradecimientos: Patricia Travieso, Colegio de Madrigal de La Vera, Cecilia Sancho y Perricac Compañía Gráfica

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Este proyecto se compone de una obra de videocreación y acciones pedagógicas y culturales en el entorno rural de la Sierra de Gredos. Bajo la interpretación de la naturaleza como una construcción material cultural, que evoluciona con el tiempo y con los cambios socioeconómicos de la sociedad que la habita y transforma en función de sus necesidades; se nos propone un viaje a la experiencia de la “trasterminancia” en la Sierra de Gredos. Guiados por los vestigios visuales y sonoros (humanos, naturales y materiales), seguiremos los rastros del paisaje cultural del pastoreo de cabras como medio de supervivencia, practicado desde hace cientos de años en este lugar, y actualmente extinguido hace tan sólo una década gracias a nuestra “moderna sociedad del progreso”.

 

Hanami calerano

Ya hace tres semanas que celebramos el hanami calerano, bajo sólo un par de almendros en flor, los autóctonos. Ayer y antes de ayer han sido los días más frios del año. Los capullos de los almendros no autóctonos no han florecido todavía. Aunque hubiésemos celebrado el hanami en estos últimos días de febrero, tampoco nos habrían tocado en flor. Chele dice que aguantan hasta que se pasan los frios, pero en cambio los autóctonos florecen siempre igual, en febrero. Me dijo un dicho: el que de agricultura ha de saber, ni ha nacido ni está por nacer.

El día estuvo bueno, y en el rato que pasamos juntos los diez, más algunos niños, cascamos 4 kilos de almendras. También comimos, bebimos y dimos un paseo. Si viviésemos todos por allí quizás habríamos esperado hasta un día más adelante, cuando todos los almendros estuviesen en flor, siguiendo el ritmo que marca el campo y no el de nuestras agendas. También si viviésemos por allí, se habría prolongado la celebración el tiempo necesario para conseguir cascar todas las almendras de la cosecha pasada, porque por lo menos quedan todavía otros 15 kilos.

Cristina hizo muchas fotos y cuando me las mandó me parecieron muy bonitas, pero luego me parecieron tan bonitas que hasta le dije que se me hacían, quizás, exageradamente bonitas, porque aunque yo recordaba el día como experiencia muy bonita, no lo recordaba visualmente tan bonito. Me respondió que si quería me las “afeaba” un poco y así lo hizo. Esto me recordó algo de la mesa redonda durante Arco en la que hablé de la satisfacción por cascar almendras manualmente, con piedra, y alguien respondió sobre el peligro de idealizar la labranza.