Ciento y pico litros creo que cayeron. Último fin de semana de septiembre.

Este fin de semana fuimos otra vez a la finca. Yo pensaba que cuando era pequeña venía casi todos los fines de semana pero mi hermano dice que venían él y mi padre y que mi hermana, mi madre y yo nos quedábamos en Madrid. Además dice que a mi no me gustaba mucho. Desde hace unos tres años he empezado a venir bastante.

Este fin de semana ayudamos a Alejandro a coger caracoles. Los buscamos en las adelfas que rodean el jardín. Íbamos Alejandro, su hija Jessie, mi sobrino Pedro y yo. Llenamos una bolsa del Corte Ingles.  Este fin de semana mi padre no vino porque estaba resfriado, cuando lo llamé el domingo por la mañana le conté sobre los caracoles y me dijo: “Los caracoles de abril, para mí. De mayo, para mi hermano y de junio, para ninguno”. Me dijo que habíamos hecho mal porque los que habíamos cogido eran los que habían sobrevivido al calor del verano y a los venenos de la siembra y que ahora que salían contentos con la primera lluvia, los cogíamos, y que así luego ya no iban a haber.

En la finca ahora viven cuatro familias, dos españolas y dos rumanas. Oki y Chele son los encargados, están en la finca desde el principio. Pepa, Alejandro y sus tres hijos cuidan los animales y las plantas. Los tres hijos están todavía en el colegio. Elena y Joan han sido los últimos en llegar, son rumanos, electricistas, vinieron para cuidar las placas solares que instalaron en parte de la finca hace unos cuatro años.

Vive otra familia de rumanos, ella se llama Micaela y no tengo claro si su marido es Bioré. Me enteré de que vivían ahí por mis sobrinos, mis sobrinos tienen 4, 5 y 6 años y han ido casi todos los fines de semana de sus vidas. Ellos hablaban de Micaela y saludaban a Bioré y yo no tenía idea de quienes eran. Creo que Bioré está contratado por la gente que tiene ahora alquilada la tierra de labranza, no sé cuantos años hace ya que no se encarga de eso mi padre.

Mi padre compró la finca a mediados de los ochenta. Está al lado del rio Tajo, el pueblo más cercano es Calera y chozas. Hay unos motores en el Tajo que sacan agua, la finca es de regadío, en la foto aérea se pueden ver unos círculos, son las zonas que cubren los “pivotes”, pero en el terreno yo nunca había entendido que fuesen en círculos.

Que yo recuerde en los últimos 30 años se ha sembrado maíz, remolacha, guisantes, alfalfa, melones, girasoles. Además en una de las esquinas mi padre plantó pinos. Había una subvención por entonces, creo que de las que si dejabas de cultivar tierra te ayudaban a plantar arboles. Cada vez ha plantado más arboles, o transplantado, pero creo que esos pinos son los únicos subvencionados. Ahora ya están grandes, incluso está ya cortando algunos para que los que quedan se hagan más grandes. En la carretera de regreso a Madrid he visto zonas con pinos que no están podados como los nuestros. Dice mi padre que esos los plantó la gente para conseguir el dinero de la subvención pero que ya no los cuidan, tienen ramas hasta abajo.