El Grup de Cantaires d’Avinyó.

Exte miércoles vino a Cal Gras el Grup de Cantaires d’Avinyó. Es un grupo bastante amplio que se me ha resistido, como es verano, están de descanso y no se juntan para ensayar o están de vacaciones.

Montserrat Pere Arnau, su directora y mi contacto no estaba segura de poder juntarlos, pero yo insisto:

– Aunque sean tres o cuatro, pero es que quiero grabar la tradición viva de Avinyò.

-Bien, haré lo que pueda.

Antes de que lo tuviera todo listo, comenzaban a llegar. Quim, mi anfitrión, estaba entusiasmado, me dijo que había visto caras que no conocía.

Se acomodan en la planta baja de Cal Gras y les cuento mi proyecto. Les muestro algunas obras y sonrien sorprendidos.

Seguidamente, pues no disponemos de mucho tiempo, calientan sus voces y me regalan tres piezas deliciosas que suenan a gloria. Se ha conjugado la acustica de Cal Gras junto a mis micros de condensador y sus voces afinadas para dejarme anonadado.

Son canciones que llevan mucho tiempo cantando como “El Marxant” (El Marchante) o “La Garrafa”, que ya conocía de Segimón pero la tercera, “La Nit de la Mort” (La Noche del Amor) me fascina. Confiesan que llevaban mucho tiempo sin cantarla. Se trata de una sardana antigua, y al oir sus voces al unísono viene a mi cabeza la idea de esta sociedad catalana, donde todos a una aman sus tradiciones.

Para terminar, experimento con ellos “La Garrafa 2.0 Beta” un tema 6×8 al que acompaño a ritmo de vals con el PT-10 modificado.

Como uno de los componentes toca el tamboril, programo mi Monotron como un kick house y se lo hago tocar.

Parece que les gusta, sonrien y amí también me gusta.

Después, mientras charlamos tomando un moscatel, escucho a una señora algo así como que no habían cantado bien, eso no lo puedo tolerar y le hago ponerse los cascos y escuchar.  Alucina. ¿Pero como no va  aalucinar si he alucinado hasta yo?

Al verla, todos los componentes quieren oir el resultado y allá van, les encanta. Y eso que el material está todavía virgen, sin tocar. Y así lo oís vosotros, pues solo he normalizado la pista, maximizando el volumen pero no hay ecualización o comperesión alguna. Tampoco he añadido reverb o efecto alguno, ni un mal denoise.

Os recomiendo utilizar unos altavoces buenos o auriculares de calidad.

 

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Prado

“La vida entera entrando en la mirada”

– Claudio Rodríguez, Hacia la luz 

 

Inaugurado nuestro propio tiempo de trabajo en Prado. Un pueblo de 77 habitantes en la extensión que Victor y David, los dos únicos niños del pueblo, recorren con sus bicis en apenas un minuto. El tiempo entre la iglesia y el deposito de agua, los dos hitos desde la lejanía. Desde esas tierras de un paisaje monocromo, visto ya como lugar de trabajo en el que echar horas.

 

Población, superficie y densidad

 

Buscando nombres para el agricultor

El agricultor dueño del contestador automático es un personaje ficticio, pero tiene que caber en la horma de los agricultores reales de la zona. Lo primero, ponerle un nombre y un par de apellidos. En las páginas blancas provinciales, estudio los apellidos más comunes de Guzmán y sus pueblos vecinos. Arquero, De las Heras, De la Cal, Crespo, Santos, Guijarro…

Para ponerle nombre… nada más efectivo que recurrir al incombustible santoral. A falta de calendario, lo busco en la red.

 

Descubrimiento de una gran majada

Seguimos subiendo hacia lugares de trasterminancia más alejados del pueblo, guiados por los caminos, o lo que queda de ellos, escondidos entre los helechos y la maleza. En esta época increiblemente exuberante, la sierra está llena de comida, puro pasto para cabras inexistentes.

Segun nos cuentan en el pueblo, las majadas son de dominio y uso público desde siempre. En la zona de la Vera, la distribución de las piaras y sus distintos asentamientos de verano en la sierra, se realizaba mediante sorteo. Cada año de un modo comunal se repartían cada puesto o majada entre los ganaderos del pueblo. Los mejores y mas accesibles, generalmente los mas cercanos al valle se sorteaban los primeros, y sucesivamente iban subiendo las cotas de las majadas hasta llegar a las mas rudimentarias, duros y con menos pastos, a veces estos puestos eran tan solo un chozo. Cuanto mas altos, más duros eran los puestos, mas frio y menos pastos; asi que los mejores se encuentran en una zona intermedia de la sierra, no muy cerca de la vega pero tampoco cercana a las rocas del Almanzor. En tiempo de entonces, es decir a pie y a velocidad de piara, los primeros puestos se encuentran desde la vega a unas 4 horas y los más lejanos pueden llegar a estar a 8 horas.

Nosotros hemos llegado a una majada a unas 5 horas (de las de entonces) se encuentra a unos 1.000 m. de altura, es absolutamente espectacular y enigmática por muchos motivos. El primero de todos y más evidente por su tamaño y número de “instalaciones”: casa del cabrero, comederos distribuidos por un área muy espaciosa,  horno de leña, lechería para hacer queso, establo, y cabaña de aperos; incluso a los pies de la casa nos encontramos frutales todavía con fruto hoy ¿?. La choza destinada al cabrero y su familia cuenta con tres estancias dividas con paredes y un desván, algo totalmente inusual. En la primera estancia nos encontramos con techos trenzados para secar la matanza y las castañas con fuego, un hogar para calentar y cocinar e incluso, para nuestra sorpresa, una nevera actual de no más de 20 años¡¡¡¡.

El segundo motivo por el que nos impacta esta majada deriva del hallazgo de la nevera y de otros botes, botellas y objetos contemporáneos en una estantería. A pesar de que el aspecto de la majada es de evidente abandono, no hace falta tener muchos conocimientos de etnoarquerología para darse cuenta de que es un abandono contemporáneo; creemos de no más de 8/10 años. Hay hasta un bote de metal de pimentón de la Vera, tan usado en la zona para la matanza y la cocina en general. Este descubrimiento ha significado un punto de inflexión en nuestro proyecto. El abandono de la trasterminancia era un hecho cuando empezamos entre proyecto, pero nunca pensamos que fuera tan reciente.

Hablando con unos y con otros del pueblo, nos damos cuenta que la desaparición de la trasterminancia ha tenido lugar de un modo progesivo durante los últimos cincuenta años, pero han sido definitivos los últimos 15 años. La sociedad contemporánea tiene esta característica, devora culturas centenarias en tan solo un par de décadas. Asusta un poco, pensar=visualizar en que vivimos en un sistema económico que traga sin masticar cualquier cosa que se le pone por delante a una velocidad de vertigo.

Aquí os dejo algunas imágenes de la majada, que creemos sera protagonista de nuestro video.

 

Grabación y primer experimento con la Colla de Grallers.

La Gralla es un instrumento de viento, de doble lengüeta muy extendido en el folclore catalán. En Avinyó hay un grupo de jóvenes que ensayan las tonadas que luego tocarán en pasacalles, bailes de fuego o de bastones, acompañando a gigantes y cabezudos y en casi cualquier acto de calle popular. Me intereso por ellos ya que son parte viva de la tradición local.

La propuesta era tomar nota de su trabajo para posteriormente intervenirlo, grabar su repertorio como fonoteca 1.0 y tenerlo de referencia para su posterior actualización. Pero llevo un as en la manga, junto con el material de grabación, he metido en el coche una caja de frutas con objetos electrificados (sí, sí, como una guitarra eléctrica) para los percusionistas y el prototipo de gralla eléctronica, que pronto subiré, para los grallaires. Mientras repaso el repertorio con los intérpretes, los percusionistas descubren el invento. Pincha aquí.

El repertorio está en esta página web, por si lo quereis escuchar. Son las que pone “Colla de Grallers d’Avinyó”

Despues de la sesión experimentamos un rato, lo he subido a youtube.

 

Perdonad que sea tan escueto pero había escrito una entrada bonita y escueta pero al querer hacer una galería se ha perdido el texto y no puedo estar toda la tarde para escribir una entrada en el blog, lo siento. Debo seguir trabajando, ir a comprar y he quedado con un carpintero, Pere, para que me ayude. Seguiré contando lo que me ocurre por aquí muy pronto.

 

Conversaciones con Ramón Vilar

Ramon Vilar es un etnomusicólogo que ha coordinado el trabajo El Bages. Cançons, tonades i balls populars junto a los musicólogos Gloria Ballús y Lluís Bosch. Este video-disco-libro pertenece a la Fonoteca de la Música Tradicional Catalana, serie 1ª que recoge documentos testimoniales e investigación directa. Volumen 4º dependiente de el Departament de Cultura de la Generalitat Catalana.

El conjunto recoge más de treinta años de investigación de campo, incluye dos CD y un DVD con imágenes de bailes tradicionales de la zona. Se realizaron 147 entrevistas y se recogieron 2.411 fonogramas de los cuales 64 están presentes en los CD.

Se trata de un tesoro en mis manos, un reflejo de un tiempo que ya no existe, de una tradición que se perdió. La mayoría de estos testimonios ya no viven y el recuerdo de estas canciones habría desaparecido a no ser por estudios como este.

Han seguido un criterio funcional-ideológico en su clasificación, lo que otorga a la música una cualidad de herramienta, de objeto. Para mí, este hecho se confronta con la banalización actual de la música por el exceso de accesibilidad del que disponemos, antaño las canciones se coleccionaban en la memoria y se compartían cara a cara.

Los usos de la música que se citan son varios: comunicación, trabajo, rituales familiares o del ciclo del año, cantos institucionales, la mayoría religiosos y canciones de diversión.

Me intereso por las canciones agricolas, de labranza o que al menos su temática esté relacionada con la tierra y su trabajo. Ramón niega con la cabeza, de todas las entrevistas realizadas solamente encontraron tres canciones de labor como Valga’m Deu, que habla del calor que hace aún a la sombra, de temática relacionada con la agricultura aunque levemente.

Me habla de que se ha perdido la identidad musical debido a que en la actualidad se utilizan los modos mayor y menor, debido en parte a los medios de comunicación de masas. Me habla del intervalo sol-fa-mi como el más sencillo, que se repite constantemente en canciones infantiles, de juego.Me intereso por los instrumentos y coincide con Segimón, la diversidad instrumental de antaño era más rica, incluso la gralla se acompañaba de flaviol, acordeón y violín y se usaba para acompañar a los castellers.

De nuevo aparece Victorino Zapatero, el maestro que dinamizó musicalmente la comarca del Bages durante la postguerra.

Yo reflexiono sobre la tradición, aquello que tenía como inmutable, característico históricamente de una zona determinada se convierte en algo mutable, que se crea y se olvida, que se importa y se repite. Me pregunto si debería basarme en ta tradición nueva, la viva, aquella que practican las collas de grallers, grupos de folk y coros o más bien debería de recuperar, tratar de popularizar las tonadas antiguas…

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Entrevista con Segimón Corominas, memoria viva en el Bages

Segimon Corominas es un bandurrista nonagenario nacido en Avinyó. Discipulo de Vitorino Zapatero, un profesor humanista que revolucionó el pueblo alentando la formación de diferentes agrupaciones musicales en la zona, de las cuales participó Segimón.

 

Conseguir este encuentro ha costado mucho, primero debido a las lesiones que el pobre Segimón se ha producido debido al afán de trabajo en el campo, lo vemos vendado puesto que se ha levantado la piel del dorso de la mano y esas heridas cuestan de cerrar a su edad. Posteriormente se lesionó la pierna y a continuación tuvo que acompañar a su señora al hospital debido a constantes migrañas, finalmente, se acerca un día a Cal Gras pero yo estaba en Manresa en busca de componentes electrónicos para mi proyecto, con lo que nos encontramos, por fin, al día siguiente. Me espera sentado en un banco del parque debajo de su casa.

Me invita a subir y pasamos a su despacho. Me habían avisado que tuviera paciencia y que tendría suerte si interpretaba alguna pieza a la bandurria. Comienza a sacar libretas de papel pautado, pero no veo notas en sus anotaciones, más bien son números. Me explica que cada línea representa una cuerda y el número es el traste donde se debe pulsar, genial, como los tabulados que usamos para intercambiar las canciones por internet. Su profesor había añadido las colas que identifican la duración de las notas, con lo que no se hace imprescindible conocer la canción con antelación, como sucede con el tabulado convencional.

Le explico mi proyecto y comenzamos a intercambiar ideas acerca de música y tradición.

Se arma con su bandurria y comienza a interpretar las canciones que ha coleccionado a lo largo de su vida en forma de este cifrado característico. Comienza por “La Garrafa” la cantaban cuando iban de excursión, siempre la cantaban en en autobús. Él la recuperó del libro de Ramón Vilar al recordar que la cantaban asíduamente. Tiene una letra muy divertida y bastante inocente:

 

“Som uns quants joves que tenim la conciencia ben neta.

Tots bebem vi i també fem alguna brometa.

Qué hi voleu fer?

Tots iguals no podem ser.

Ai! Pobre de la garrafa, si et podem arreplegar

quina pallissa li solem dar

si als nostres braços ve a parar.

 

Jo conec una garrafa

d’un “tamaño” colosal.

Ben rodoneta i ben feta

amb una gracia especial

En el fondo hi ha un lletrero

amb unes grans inicials

que diuen: Visca la Garrafa

i els socis catalans.

 

I el que vulgui venir

l’hi ia d’agradar el vi.

I el que vulgui entrar

a de ser català.

 

Tots cantem, tots bebem

per distreure nostres penes

i per que diguin les nenes

de la garrafa en volem”

 

Son canciones de fuerte componente lúdico, se cantaban por simple diversión con el grupo de amigos, como “El Marxant” que habla sobre un vendedor ambulante de ropa interior. Desglosa su catalogo a la vez que se regocija en su buen ojo para sacar las tallas de medias y sostenes así como anuncia la venta de fajas para las muchachas mal hechas. También interpreta el “Vals del Gitano” una tonada que suena popular por su gran sencillez, una entrada que se repite y unas variaciones en el texto. Me avisa que esta canción hoy en día no se podría interpretar, que el le cambia la palabra “gitano” por “gandul” o “gamberro” consciente de poder suscitar controversias raciales, lo que nos muestra su calidad humana.

Podeis escuchar las muestras sonoras en este link.

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Noche de San Juan en Artés.

El sábado 24 de junio pude asistir a una de las tradiciones paganas que han transcendido hasta la actualidad, la ceremonia que celebra el solsticio de verano. Consiste en unas personas que, protegidas con capas o trajes de lona, representan diablos ataviados con tridentes, mazos o escobas en cuyas puntas arman bengalas. Recorren las callejuelas del pueblo formando una comitiva acompañada de las bestias con forma de dragón que expulsa fuego de sus narices. Estos dragones son manejados por cinco personas, cuatro de ellas cargan en sus hombros con la bestia mientras la quinta se encarga de dar movilidad a su cabeza. El recorrido a través de escalinatas y calles estrechas, con la exclusiva iluminación de las bengalas que recortan los haces de luz entre las cabezas de quienes me preceden, subrayado por el atronador sonido de grallas y percusión consiguen modificar la realidad que me rodea, imprimiéndole un carácter mágico, antiguo.

Lo más sorprendente es un “ball de bastons” o baile de bastones, danza de marcadas connotaciones guerreras. Una serie de demonios ejecutan los pasos a la vez que percuten sus bastones con su pareja debajo de una cascada de chispas que salen de los cohetes que llevan sujetos a sus cabezas a modo de cornamenta. Estas bengalas explotan cuando se consume su carga, sorprendiendo a propios y extraños y añadiendo la excitación de cuando explotará la próxima. La danza continúa hasta que la última bengala estalla. Puedes ver un video en este enlace.

 

Ante la peculiaridad de esta tradición me decido a realizar un acercamiento a lo que será mi trabajo. Comienzo realizando una versión de una de las partes que componen la tonada que bailan los diablos bajo el fuego, una tradicional canción de Cataluña conocida como “La Pastoreta” (La Pastorcilla).

Cal Gras dispone de una serie de salas de trabajo, entre ellas la bodega. Situada debajo del nivel del suelo y con irregulares paredes de piedra, provee de una particular acústica reverberante. Un rebote de sonido relativamente corto y bastante brillante (definimos un sonido como brillante cuando este está formado por componentes agudos) esto se debe a que las ondas más graves, las de mayor longitud de onda, quedan atrapadas entre los resquicios y rincones de la pared y no rebotan, mientras que la longitud de onda de las vibraciones más agudas sí que es capaz de rebotar en las superficies que la piedra ofrece. Me decido a comprobar empíricamente qé tiene que ofrecerme esta sala tan particular. Me armo con los instrumentos acústicos que he traído, simplemente una flauta travesera y un laúd, para marcar el ritmo utilizo mi propio cuerpo, palmas y golpes en el pecho que se estiran en el tiempo gracias a la reverberación de la bodega. Utilizo la técnica del overdubbing para registrar mi experimento. Esta técnica es la que se utiliza en pequeños estudios para grabar música moderna. Consiste en ir añadiendo los instrumentos uno a uno, registrándolos separadamente en el tiempo para ser mezclados en una pista estéreo obteniendo el resultado que puedes escuchar si haces click en la palabra aquí.

La bodega o “celler” como lo llaman aquí, espacio de trabajo y herramientas, laúd, travesera, computador, tarjeta de sonido, mesa de mezclas, cableado, micrófonía y soporte para el micrófono.

2012-06-24 19.22.00

Al día siguiente comienzo con la versión 2.0. Cargado con mi Casio PT-10 modificado, el Gakken SX-150, el Stylophone y el Korg Monotron. Me adentro en las entrañas de la tierra para dar un punto de vista diferente a la música tradicional. Comienzo con un ritmo de cuatro por cuatro que añade algo de armonía gracias a un hack rítmico que descubrí en el PT-10, trocea la nota pulsada en su tecla al ritmo que marca el Casio, buen principio. A continuación y con el sonido más grave del Stylophone, marco una línea de bajos que será el bajo de la canción y grabo la melodía, seleccionando el sonido más agudo y una segunda voz una quinta por abajo con el sonido medio.

Bien, la cosa coge sentido pero el problema del PT-10 es que no ofrece ningún tipo de graves en su acompañamiento, suelo bromear diciendo que los ingenieros de Casio, frente a la mala calidad del altavoz que incorpora el PT-10, decidieron no incorporar bombo o bajos en este equipo al pensar que el altavoz no podría reproducirlos. Añado una serie de kicks o pegadas de bombo con el Monotron y otro bajo con el SX-150, con poco ataque y algo de release en el filtro pasa bajos. Escúchala pulsando aquí.

Y aquí, los instrumentos.

2012-06-27 20.00.06