reverberación (el circulo que se cierra III)

 

SI LA RESPUESTA ES NO, CAÑONES A LAS CALLES

 

El jueves 9 de febrero de 2012, el amigo “Jorge Riechmann” presentaba, en La Rendija de Sevilla, un libro que ha prologado del ingeniero agrónomo y ambientalista belga Daniel Tanuro, El imposible capitalismo (“Ed.La oveja roja”). Antes de la presentación charlamos un rato sobre libros y poetas, le hablé de un documental de René Char de 1967, a cambio él me regaló su libro Poemas lisiados. De ahí, un poema:

En 2010

el petróleo acumuló una subida

del 18% en el mercado mundial

el cobre un 23%

el oro un 24%

la plata un 69%

el maíz un 50%

 

los rentistas

siguieron escudriñando el mundo

real y el virtual en busca de inversiones

que les den su anhelado 10, 15, 20 por ciento

 

y en España el paro

-con los datos oficiales de la EPA-

ascendió a cuatro millones seiscientos mil trabajadores

 

Ese mismo día, el promotor de la Refinería Balboa, se reunió por primera vez con la prensa extremeña para hablar de rentas y artillerías.

Al día siguiente miré la prensa y allí estaba él. Mientras la leía, el poema se entremetía entre sus declaraciones y sus fotografías. Pensaba en la forma que tienen algunos de buscar, a toda costa, “su anhelado 10, 15, 20 por ciento”.

¿Nuestros representantes se deben a nosotros, los electores, o se deben a los otros, a los que poseen el dinero, a los inversores? En definitiva, ¿seguirán determinando los “rentistas”el tipo de política que un gobierno debe de seguir?

Aún con toda la rudeza de lo que dice y de la forma de decirlo, este tipo de inversores (antiguos caciques… hoy empresarios modelos), con sus euros han controlado votos. Sabemos que ellos no mirarán jamás por el bien común sino que se preocuparán única y exclusivamente por su propio beneficio, mandarán el dinero allá donde les sea más rentable, sin importarles el sentido que estén tomando las medidas adoptadas. Basta ver cómo se deshacen de sus negocios (la Cementera Balboa en Zafra es un ejemplo). Ellos tratan de condicionar al Gobierno para que haga lo que ellos quieren y se marcharán cuando ya no les convenga, dejándonos con las medidas ya tomadas y con las consecuencias para los demás. En ocasiones, esas consecuencias, son desastres ambientales de proporciones insospechadas.

Creo que para “escudriñear el mundo real y el virtual en busca de inversiones” hay que hablar así:

“Si la respuesta del Ministerio de Medio Ambiente es negativa para la refinería, cañones a las calles. Nos enfrentaremos a esa decisión con uñas y dientes y defenderemos ante los tribunales y hasta la última peseta que tengamos a este proyecto, porque es técnicamente impecable”.

Así es como habla un hombre que cree que el progreso escondido tras el petróleo es el futuro para Tierra de Barros. Son las palabras que mejor definen a este nuevo conquistador, el pensamiento que emana de esas cuatro palabras no deja lugar a dudas, para él, esto es la guerra:

Cañones a las calles

Alfonso Gallardo, es el hombre que por fin ha hablado. Lo ha hecho en la prensa extremeña el 10 de febrero de 2012, casi siete años después de anunciado el proyecto por los políticos, y después de tres años y medio medio de presentado el expediente ante el Ministerio de Medio Ambiente (tres ministras socialistas Cristina Narbona, Ángeles Espinosa y Rosa Aguilar hayan pasado sin pronunciarse al respecto). Ahora, que el ministro popular Miguel Arias Cañete, se ha comprometido a que antes de fin de este mes de febrero el Ministerio de Agricultura se pronunciará definitivamente sobre la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).

Ha roto su sepulcral silencio porque cree que “si la Junta quiere. Este proyecto está en manos del presidente Monago. Es un asunto político, no técnico. Si él quiere, en el ministerio sale adelante. Y yo confío en él”. Corren nuevos vientos y él sabe que no debe ir contra el viento.

Ha dicho muchas otras cosas, para facilitar la labor las he entresacado de la prensa. A continuación las he ordenado conforme a los aludidos:

De Juan Carlos Rodríguez Ibarra (Presidente de la Junta de Extremadura de 1983 a 2007):

“Si hubiera seguido, la Refinería Balboa sería hoy una realidad. O habría dimitido”.

De Guillermo Fernández Vara (Presidente de la Junta de Extremadura de 2007 a 2011):

“Ha tenido pocos redaños”

“Zapatero dijo públicamente que apoyaba la refinería. Se encontró con el rechazo de sus ministras, pero se hubiera podido superar ese rechazo si desde Extremadura Vara hubiera presionado suficientemente”

Del PSOE:

Perdió la Junta de Extremadura por “no haber traído la refinería”

“Solo en impuestos la actividad de Balboa dejaría unos 2.500 millones de euros al año, la mitad del presupuesto regional” tanta importancia para su propio grupo “que la DIA positiva sería un cheque en blanco para el resto de empresas”

“Yo dudo de que el PSOE haya tenido voluntad de traer la refinería. Ha tenido tres años y medio para hacerlo y no lo ha hecho”

“No haber traído la refinería ha hecho que los socialistas perdieran las elecciones en Extremadura. Perdieron las alcaldías nada menos que de Almendralejo, Zafra y Los Santos de Maimona, tres de las poblaciones que más se podían beneficiar con esa industria. Ahí estaban los votos que le hubieran dado la mayoría”.

De José Antonio Monago (Presidente de la Junta de Extremadura desde 2011 hasta hoy):

“Si quiere Monago, habrá refinería”

“No doy importancia al anuncio de Monago de sacar a la Junta del accionariado. Sé que lo hizo como concesión a IU”

“Si la Junta quiere. Este proyecto está en manos del presidente Monago. Es un asunto político, no técnico. Si él quiere, en el ministerio sale adelante. Y yo confío en él”.

La prensa le preguntó:

-¿Cómo es eso?

“Porque es una decisión política. El partido que gobierna Extremadura es hijo del que gobierna en Madrid. Si el hijo quiere sale adelante. Monago tiene que jugársela, y yo confío en que lo haga”

Para Gallardo no hay objeciones técnicas al proyecto “después de 50 millones de euros gastados en las mejores consultoras mundiales, en los mejores especialistas, en un proyecto que ha recibido felicitaciones, en privado, de los técnicos del ministerio. Entonces estamos ante una cuestión política. Y esa cuestión política estoy seguro de que si el presidente Monago quiere, la resuelve”

 “Confío en Monago porque no entendería que un político, como están las cosas y con el paro creciendo, perdiera la oportunidad de traer para su tierra un proyecto que va a crear miles de empleos, y que solo en impuestos va a dejarle cada año en esta región unos 2.500 millones de euros, que es la mitad del Presupuesto regional. Oponerse a esto sería una locura”.

-¿Pero tiene capacidad el Grupo para liderar ese proyecto?

“No estamos en las mismas condiciones financieras que hace siete años, pero me da igual ser el último mono en el accionariado con tal de que esta industria se quede en Extremadura. Nuestros socios, entre los cuales está Shell como socio tecnológico, confían en el proyecto sin ninguna duda. Que nadie lo dude: a la Refinería Balboa no le faltarán inversores porque es un gran negocio. Aun con ella a pleno rendimiento, España necesitaría importar gasóleo porque las refinerías existentes no podrían abastecer el mercado nacional. Además, para nuestro Grupo sería una bendición. Como un cheque en blanco. Es lo que nos dicen los bancos”.

Para analizar el caudal artillero del señor que está dispuesto a sacar los cañones a la calle y, ya de paso, felicitarlo por sus sinceras palabras, la PCRN dió una rueda de prensa el 14.02.2012 en Mérida:

Si quieres ver el artículo completo, lo puedes hacer aquí:

“Si la respuesta es no, cañones a las calles”

Alfonso Gallardo: “La refinería está en manos de José Antonio Monago. Si él quiere, la habrá”

 

El circulo que se cierra, de Barry Commoner [1]

SEGUNDA LEY DE LA ECOLOGÍA:

La Naturaleza sabe lo que se hace

 A juzgar por mi experiencia, este principio tropezará probablemente con una resistencia considerable, pues parece contradecir una idea profundamente arraigada sobre la competencia única de los seres humanos. Uno de los rasgos más influyentes de la tecnología moderna es la noción de que ésta tiene por objeto “mejorar la Naturaleza”: proporcionar alimentos, vestidos, cobijo y medios de comunicación y de expresión superiores a los que puede encontrar el hombre en el mundo natural. Dicho en pocas palabras: la tercera ley de la Ecología sostiene que todo cambio importante realizado por el hombre en un sistema natural resultará, probablemente, perjudicial para el sistema. Esta afirmación es bastante exagerada; sin embargo, yo creo que tiene muchísimo mérito, si es comprendida en un contexto adecuadamente definido.

Me parece conveniente explicar este principio por medio de una analogía. Supongamos que abre usted la tapa posterior de su reloj, cierra los ojos e introduce la punta de un lápiz en la maquinaria puesta al descubierto. Casi siempre estropeará el reloj. Sin embargo, este resultado no es absolutamente seguro. Existe una posibilidad finita de que el reloj estuviese desajustado y de que la introducción del lápiz produzca casualmente el cambio exacto necesario para ajustarlo. Sin embargo, este resultado es sumamente improbable. En seguida nos preguntamos: ¿por qué? Y la respuesta salta a la vista: en el reloj existe una considerable cantidad de los que los tecnólogos actuales llaman “investigación y desarrollo”. Esto significa que, en el curso de los años, numerosos relojeros, cada uno de ellos instruido por un predecesor, han estudiado una enorme variedad de sistemas minuciosos para observar los relojes, descartando los incompatibles con el funcionamiento total del sistema y conservando los mejores. En efecto, el mecanismo del reloj, en su estado actual, representa una selección muy restringida, entre una enorme variedad de combinaciones posibles de las partes integrantes, y una organización singular de la obra de relojería. Cualquier cambio realizado al azar en el reloj vendrá a sumarse, con toda probabilidad, a los numerosos ensayos inútiles o perjudiciales efectuados en el pasado y rechazados como tales. Podríamos decir, como ley de relojería, que “el relojero sabe lo que se hace”.

En los sistemas biológicos ocurre algo parecido y que tiene gran importancia. Es posible provocar una serie de cambios casuales y sucesivos en un ser vivo, tratándolo de todas con ciertos agentes, como los rayos X, que aumentan la frecuencia de todas las mutaciones que han sido observadas-aunque raras veces-en la Naturaleza y que, por ello, pueden considerarse como cambios posibles. Lo importante, para nuestro objeto, es la observación universal de que, cuando la frecuencia de las mutaciones es aumentada por los rayos X o por otros medios, casi todas éstas resultan perjudiciales para el organismo, hasta el punto de que la mayor parte de ellas pueden incluso matar al propio organismo antes de que esté plenamente formado.

En otras palabras, el organismo vivo, como el reloj, saldrá caso indefectiblemente perjudicado si se lo obliga a soportar un cambio casual en su organización. Y, en ambos casos, la explicación es la misma: una enorme cantidad de “investigación y desarrollo”. En efecto, detrás de cada ser vivo hay dos mil o tres mil millones de años de “investigación y desarrollo”. En todo este tiempo se ha producido una pasmosa cantidad de seres vivos individuales, cada uno de los cuales ha dado oportunidad de ensayar la conveniencia de algún cambio genético al azar. Si este cambio es perjudicial para la viabilidad del organismo, lo más probable es que éste muera antes de poderlo transmitir a las futuras generaciones. De esta manera, los seres vivos han acumulado una compleja organización de partes compatibles; las posibles combinaciones que eran incompatibles con el conjunto quedaron borradas en el largo transcurso de la evolución. Así, la estructura de un ser vivo actual o la organización de un ecosistema actual natural serán probablemente “las mejores”, en el sentido de que fueron despojadas de los componentes perjudiciales hasta el punto de que cualquier forma nueva sería, casi con toda seguridad, peor que las existentes.

Este principio es particularmente aleccionador  en el tiempo de la química orgánica. Los seres vivos están formados por muchos miles de compuestos orgánicos diferentes, y en ocasiones se cree que al  menos algunos de éstos podrían mejorarse si fuesen sustituidos por alguna variantes, realizada por el hombre, de la sustancia natural. La tercera ley de la Ecología sugiere que la introducción artificial de un compuesto orgánico que no existe en la Naturaleza, sino que es confeccionado por el hombre-que le otorga un papel activo en un sistema vivo- resultará probablemente perjudicial.

Esto se debe al hecho de que las variedades de sustancias químicas que se encuentran actualmente en los seres vivos son muchísimo más limitadas que las variedades posibles. Ejemplo impresionante de ello es que si se fabricase una molécula de cada uno de los tipos posibles de proteínas, pesarían, todas juntas, más que el universo observable. Es pues, evidente que hay un número fantásticamente enorme de tipos de  proteínas que no son elaborados pro las células vivas. Y, partiendo de lo que acabamos de decir, debemos llegar a la conclusión de que si muchos de estos tipos posibles de proteínas se formaron alguna vez en ciertos seres vivos particulares, resultó que eran dañinos y fueron rechazados por medio de la muerte del ser objeto del experimento. De modo parecido, las células vivas sintetizan ácidos grasos (un tipo de molécula orgánica que contiene cadenas de carbono de varias longitudes) con números pares de átomos de carbono (por ejemplo, 4, 6, 8, etc) pero nunca impares. Esto parece indicar que las cadenas de esta última clase fueron ensayadas alguna vez con mal resultado. Análogamente, los compuestos orgánicos que contienen átomos ligados de nitrógeno y oxígeno son sumamente raros en los seres vivos. Esto debería ser, para nosotros, una advertencia de que la introducción artificial de sustancias de este tipo puede resultar peligrosa. Y lo es, en realidad, pues tales sustancias suelen ser tóxicas y carcinógenas. Por mi parte, me inclino a suponer, habida cuenta de que el “DDT” no se encuentra en la Naturaleza, que, en algún lugar y en algún tiempo pasado, alguna célula desgraciada debió sintetizar esta molécula…, y murió.

Uno de los hechos más chocantes de la química de los sistemas vivos es que, pro cada sustancia orgánica producida por un organismo vivo, existe, en algún punto de la Naturaleza, una enzima capaz de destruir aquélla. En efecto: ninguna sustancia orgánica se sintetiza, a menos que haya algo capaz de destruirla; de este modo, el “reciclaje” se hace forzoso. Por ello, cuando el hombre sintetiza artificialmente una nueva sustancia orgánica-con una estructura molecular que se aparta sensiblemente de los tipos existentes en la Naturaleza-, lo más probable es que no exista ninguna enzima destructora y aquel material tienda a acumularse.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, creo que sería prudente mirar todos los productos químicos orgánicos confeccionados por el hombre, que no se encuentren en la Naturaleza y que ejerzan una vigorosa acción sobre cualquier organismo, como potencialmente peligrosos para las otras formas de vida. Prácticamente, esto significa que todos los compuestos orgánicos de fabricación humana que tengan alguna actividad biológica, deberían ser manejados como manejamos las drogas, o, mejor dicho, como deberíamos manejarlas: prudentemente y con gran cautela. Como es natural, esta prudencia o cautela es imposible cuando tales sustancias se producen a razón de miles de millones de kilos y se difunden ampliamente por el ecosistema, donde pueden alcanzar y afectar a numerosos organismos que no son observados por nosotros. Sin embargo, esto es precisamente lo que hemos  hecho con los detergentes, los insecticidas y los herbicidas. Los resultados, con frecuencia catastróficos, refuerzan considerablemente la opinión de que “la Naturaleza sabe lo que se hace”.

 

Notas:

[1] Barry Commoner, El circulo que se cierra, Ed. Plaza & Janes, Barcelona 1978.

reverberación (el circulo que se cierra II)

AL FINAL, TODO TERMINA EN SU SITIO

Llevo un tiempo sin actualizar… y han ocurrido cosas, algunas importantes para este trabajo y para el futuro de mucha gente de Tierra de Barros. En otras ocasiones he hablado de los 11 imputados, ahora ya son 11…

El 09/02/2012 la PCRN colgó un vídeo con el siguiente texto:

El vídeo que vais a visualizar a continuación se ha obtenido de la grabación casera en VHS de los informativos locales de TeleVillafranca.

En él aparece el alcalde de la localidad, Ramón Ropero, haciendo unas declaraciones durante la celebración del V Centenario del Quijote en la Casa de la Cultura, el 30 de septiembre de 2005, un día después de la celebración del pleno municipal en el que acusó a 11 vecinos de atentar contra la autoridad, pidiendo un total de 64 años de cárcel. Seis años después, la Audiencia Provincial de Badajoz, declara ABSUELTOS a todos imputados.

Difundimos este vídeo con la finalidad de recordar cuál ha sido la acusación pública y la consecuente presión social a la que han sido sometidas las personas imputadas y al colectivo que los aglutina, la PCRN, durante estos seis años de duro proceso judicial.

Después de ver el vídeo, me he puesto a leer los dos comentarios que han colgado:

refineriano ): Así se hace: aprovechar un acto cultural para insultar a ciudadanos, que como quijotes, se atreven a disentir, a manifestarse pacíficamente, a decir lo que piensan: que el proyecto de una refinería en Tierra de Barros es del todo insostenible. Pero este alcalde utiliza el insulto desde su púlpito y denuncia al voleo a personas inocentes, como así lo refleja la sentencia. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo, y a ti, Ropero, se ha visto todo. Dimisión!!!

plin4 ): Tan farsa comu la puesta en escena de la emagin d´atrás, mu apropiau el dibujinu.

Es impresionante ver cómo mira la gente, me refiero a la capacidad visual de plin4. Él, sabiamente, mientras escucha el discurso, se fija en ese “dibujinu” de El Quijote, un dibujo que desde detrás del Señor Alcalde ilustran sus palabras cuando denuncia a 11 ciudadanos, una escena sobre uno de los muchos apaleamientos que Don Alonso de Quijano, acompañado siempre de Sancho Panza, sufrió en su lucha contra los molinos refineros de su tiempo. Creo que lo captado por plin4 es el inicio de la burda maniobra de propaganda montada para desprestigar a unos ciudadanos. Plin4 nos viene a decir que el escenario elegido no era casual, que ese escenario fue buscado como un atrezzo más de la cortina de humo que esos días se estaba desplegando, una maquinaria de propaganda creada para criminalizar a un movimiento ciudadano que tomaba el espacio público para decir:

“nosotr@s también somos el pueblo

De ahí, que el Señor Alcalde pida -a los que no quieren el proyecto refinero- que si no les gusta el regalo -que durante los próximos 50 años va a hipotecar su tierra-, se vayan de su “pueblo”.

¿La propaganda cómo una de las bellas artes?… “repite una mentira mil veces y terminará siendo la verdad“.

¿Ironías del destino?… tal vez sea sólo éso, el destino.

 

El circulo que se cierra de Barry Commoner [1]

SEGUNDA LEY DE LA ECOLOGÍA:

Todo debe ir a alguna parte

En realidad, esto no es más que la confirmación, un tanto informal, de una ley básica de la Física: que la materia es indestructible. Aplicada a la ecología, esta ley recalca que, en la Naturaleza, no existen “desperdicios”. En todo sistema natural, lo que se expulsa por un organismo como desperdicio, es tomado por otro como alimento. Los animales expelen bióxido de carbono como desperdicio respiratorio; pero el mismo constituye una sustancia nutritiva esencial para las plantas. Las plantas desprenden oxígeno, y éste es utilizado por los animales. Los desperdicios orgánicos de los animales sirven de alimento a las bacterias de la putrefacción; y los desperdicios de éstas, materias inorgánicas tales como nitratos, fosfatos y bióxido de carbono, se convierten en alimento de las algas.

Un persistente esfuerzo en contestar a la pregunta “¿ Adónde va?”, puede suministrarnos una cantidad asombrosa de informaciones valiosas sobre un ecosistema determinado. Consideremos, por ejemplo, el destino de un artículo casero que contenga mercurio, sustancia que, según se ha descubierto recientemente, produce serios efectos en el medio. Alguien compra una batería que contiene mercurio, la utiliza hasta que se gasta y, después, la “tira”. Pero, ¿adónde va a parar en realidad? Primero es recogida por su carro de la basura, desde el cual va a parar a un incinerador. Aquí, el mercurio se calienta, se convierte en vapor y es expulsado por la chimenea del incinerador; y el vapor de mercurio es tóxico. Este vapor es arrastrado por el viento y, más pronto o más tarde, devuelto a la tierra por la lluvia o la nieve. Si va a parar, pongamos por caso, a un lago de montaña, el mercurio se condensa y se hunde hasta el fondo de aquél. Las bacterias actúan sobre él y lo convierten en metilo de mercurio. Éste se disuelve y es absorbido por un pez, y como no se metaboliza, el mercurio se acumula en los órganos y la carne del pez. Después, el pez es pescado y comido por un hombre, y el mercurio se deposita en los órganos de éste, para los cuales puede ser perjudicial. Y así sucesivamente.

Ésta es una manera eficaz de trazar un camino ecológico. También es un modo excelente de contrarrestar la noción dominante de que todo lo que se considera inútil “desaparece” simplemente cuando es arrojado. Nada “desaparece”; sólo cambia de sitio, pasando de una forma molecular a otra y actuando sobre los fenómenos vitales de cualquier organismo en que se aloje durante un tiempo. Una de las principales razones de la crisis actual del medio ambiente es que grandes cantidades de materiales han sido extraídas de la tierra, convertidas en nuevas formas y tiradas, sin tener en cuenta que “todo va a parar a alguna parte”. Con demasiada frecuencia resulta de ello la acumulación de peligrosas cantidades de materiales nocivos en sitios que, por naturaleza, no les corresponden.

 

Notas:

[1] Barry Commoner, El circulo que se cierra, Ed. Plaza & Janes, Barcelona 1978.