La historia/ la risa

En la primera casa de la calle de los Capuchinos viven Juan y Marichu. Su casa apenas ha sido modificada, portada de ladrillo, zaguán de entrada, crujía de la zona vividera, patio trasversal, crujía de almacenaje y fondo de jardín, huerta y cuadra. Las salas en penumbra permiten entender esta secuencia que a su vez construye una forma de vida.

Juan pasa el día entre esta penumbra, atraviesa la secuencia de patios para llegar a su taller del fondo, allí ha ido recogiendo y clasificando toda clase de piezas y mecanismos con los que completa y repara cualquier cosa. Junto a este taller hay una sala donde ha ido recogiendo también juegos para los críos. Archivadores con documentos de genealogía de las gentes del pueblo, álbumes de fotos. Pero el lugar  que más le gusta está en el doblao, subiendo unas escaleras. Ahí arriba, en lo que en algún tiempo fuera palomar, ha ido guardando piezas de todo tipo, encontradas muchas veces por casualidad, o escarbando la tierra con ojo avezado. Juan fue facultativo de minas, esto debió de abrirle el ojo a la historia de la materia que nos aparece como inerte. Trabajó en los yacimientos de la zona para empresas extranjeras, así que hable francés y no pierda ocasión de ponerlo en práctica. Ahí arriba, bajo una cubierta de vigas de madera en disposición circular continua –a la portuguesa-, como si de una nave invertida se tratase, se disponen mesas con infinidad de guijarros, trozos de vasijas, ingenios del campo. Una suerte de nave varada que parece atesorar lo que queda de Tartessos. Y con cada pieza se desvela una historia encantadora, y desde ella reconstruye la genealogía que desencadena su forma. Un canto rodado de caras planas, con un agujero taladrado, lo acerca a su ojo y muestra el gesto que da vida a esa piedra: un prehistórico protector del ojo para trabajos peligrosos. Juan ríe contagiosamente todo el tiempo mientras habla, arrastrando también las letras de las palabras, desvelando en el sonido sus mutaciones. Al reir lo que cuenta vuelve a tomar presencia. Todo el pasado es presente. Ha perseguido el origen de las palabras populares, y esas palabras derivadas -como un juego de palabras encadenadas- desatan también una inmensa risa. El tiempo da risa. En la penumbra de esta casa entre patios cobra vida toda la historia de este pueblo y sus aldeas, todos los vecinos, sus pequeñas historias, todas las casas, todas las piedras. Y todo esto toma la forma de una inmensa carcajada.

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About Susana Velasco

Susana Velasco se forma en el ámbito de la arquitectura, viene trabajando sobre formas de vida-arquitectura-emancipación-espacios-mundo. Uno de estos trabajos colaborativos es la construcción de la Cámara Solar del pueblo de Herreruela. Forma parte de Ludotek donde durante los últimos años han tratado de encontrar la potencia en el vínculo de infancia, arte y política. Junto a Rafael Sánchez-Mateos también trabaja en el proyecto Cunctatio –retardo, periferia y resistencia- que hasta ahora ha tomado forma en la periferia de Madrid con Cunctatio del Sur. Estas experiencias le llevan ahora a recorrer el frente de trincheras de la Batalla de Madrid y a buscar formas de autoconstrucción y lucha que llevan consigo en algún caso una idea de separación y a su vez de encuentro con el mundo. Trata de encontrar un vínculo natural entre el trabajo de investigación y el de docencia en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid.