Las cabañas

 

Estas arquitecturas han ido creciendo en una zona singular de este pueblo. En terrenos a los que hoy se les llama públicos.  Desde hace mucho tiempo, tanto que se pierde en la memoria, los habitantes del pueblo que sentían la necesidad o el impulso de levantar una pequeña construcción, acudían a estos terrenos y de modo natural organizaban una porción de tierra, en ese momento servían practicamente todas para guardar animales. Las más singulares son los zahurdones, construcciones de planta circular y cubierta de tierra con un patio, servían para engordar a varios cerdos. Es dificil precisar cuando y quién les dió esta forma. Juan tiene la teoría de que siempre se dieron construcciones circulares de este tipo, las primeras fueran posiblemente túmulos de origen funerario hechas por los primeros pobladores del sureste de la península, y con el paso del tiempo se fueron copiando estas formas para otros usos. En esta zona apenas queda un zahurdón en ruinas, mientras nos cuenta cómo lo levantó su padre, Miguel completa con sus gestos la materia que ha dejado de estar en pié. Sin embargo las más extendidas son las majadas, piezas rectangulares de muros de piedra y cubierta a un agua, con un patio lateral también rectangular, acogían también a los guarros, al parecer estos animales son extremadamente pulcros, y entre sus necesidades está la de un buen lugar para dormir. El resto de construcciones se denominan genericamente cuadras, en ellas se guardaban a las bestias, así las llaman todos por aquí. Sobre todo acogían a las mulas y los burros. Después de que se prohibiera criar animales en el pueblo, y a causa también de la ganadería intensiva, estas cuadras, majadas y zahurdones se han ido vaciando de bestias y llenándose de toda suerte de objetos que sus vecinos guardan y atesoran en su interior.

Es posiblemente de las zonas más bellas del pueblo, pero parece ser que a ningún humano le dió nunca por venirse a vivir aquí, quizá influyó la falta de luz y agua corriente. Miguel recuerda solamente a un tipo que pasó cerca de un año en una de ellas, recuerda que era un extranjero, y que se instaló en una de ellas por amor, se le relacionaba con una mujer que vivía en el pueblo pero con la que no podía compartir su vida. Quizá sea la condición de extranjería la que permita renovar la mirada sobre estas cabañas, o puede que sea el amor la vía para comprender lo que aquí puede llegar a darse.

Hay en estas formas enlazadas algo de sensibilidad compartida. Preguntando de quién son te van llevando por el pueblo de puerta en puerta, han ido durante años pasando de mano en mano, por intercambio de bienes, cesiones, regalos, y en algunos casos vendidas por poca cantidad, diezmil pesetas. Y así han ido pasando por la vida de prácticamente todos los vecinos. Este grupo de arquitecturas han desafiado de alguna forma la idea de la propiedad individual  sobre la tierra, hoy en ellas se guardan los aparejos de las bestias y del campo, y colecciones de cosas de las que no se quieren desprender. Tomadas por la vegetación, siguen conservando la idea de que quizá sea posible una relación distinta con la propiedad, con las formas de uso y de vida, y de todo esto con el territorio. Puede ser que estén olvidadas – no es fácil comprenderlas en este tiempo que corre de acotación de la propiedad y separación de los seres – pero siguen manifestando una potencia que aguarda tranquila.

 

 

 

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About Susana Velasco

Susana Velasco se forma en el ámbito de la arquitectura, viene trabajando sobre formas de vida-arquitectura-emancipación-espacios-mundo. Uno de estos trabajos colaborativos es la construcción de la Cámara Solar del pueblo de Herreruela. Forma parte de Ludotek donde durante los últimos años han tratado de encontrar la potencia en el vínculo de infancia, arte y política. Junto a Rafael Sánchez-Mateos también trabaja en el proyecto Cunctatio –retardo, periferia y resistencia- que hasta ahora ha tomado forma en la periferia de Madrid con Cunctatio del Sur. Estas experiencias le llevan ahora a recorrer el frente de trincheras de la Batalla de Madrid y a buscar formas de autoconstrucción y lucha que llevan consigo en algún caso una idea de separación y a su vez de encuentro con el mundo. Trata de encontrar un vínculo natural entre el trabajo de investigación y el de docencia en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid.