pepe y rosa

Pepe
José Cornellana Aldosa.
Nació el 25 de julio de 1923.


José no habla castellano, así que su nuera Rosa es quien me ayuda a traducir.

Somos transhumantes, vivimos la mitad del año en Puiggros, y en verano subimos las ovejas con camiones a Farrera.

Aquí en invierno las ovejas no tienen vida, así que bajamos a la plana de Lérida.

Ahora ya no sube siempre con las ovejas, pero siempre que hay que darles sal sube con Ramón, su hijo, a ayudar. Mientras el hijo echa sal, él se queda con el perro a controlarlas, ya que van rabiosas de comer sal, ya que aquí la hierba es floja de minerales.

Su padre subía siempre andando. Como iba a la velocidad del ganado, iba subiendo mientras pastaban, etc. Donde se hacía oscuro se quedaba a dormir con las ovejas, con alguna manta. Quizás en alguna casa u hostal, y las ovejas en un corral. Ahora esto ya no se hace así, ahora se hace con un camión, y en 4-5 horas se regresa. Es caro, pero necesario, ya que los caminos de transhumancia están todos deshechos, las posadas donde se quedaban los rebaños y los pastores ya no existen. Las carreteras y autovías han destruido las cañadas reales. Todo ha ido desapareciendo. Como es una actividad que va a menos…

¿Cómo siente usted todas estas transformaciones?

Va a mejor.

¿Cuál es su primer recuerdo de Farrera?

Aquí en frente, donde ya no hay nada, estaba antes de la guerra la Escuela Nacional. Como de pequeño no comía mucho, a veces lo llamaba la abuela para que viniera a comer, ya que la escuela estaba en frente de la casa. La escuela fue destruida durante la guerra.

¿Dónde estaba durante la Guerra?

En Civis. La gente del pueblo se fue para Civis, que es un pueblo cerca de Andorra. Todos abandonaron la casa. Pero aquí se quedaron algunas vacas. Los abuelos volvieron aquí, pensando que los soldados no harían nada a los abuelos. Y volvieron a cuidar lo que quedaba en casa.

¿A dónde marcharon después de la guerra?

Durante la guerra fueron estaban todos repartidos: unos para ahí, otros por allá. El padre con los rebaños en algún sitio. Después de la guerra volvieron todos.

Toda su vida han sido las ovejas, desde los 13 años. Ha vivido para las ovejas. Antes era de un sitio para otro, y ahora es de otra manera. Pero la afición de las ovejas se mantiene. Como les da pan y sal, ellas ya lo conocen.

Esta actividad ha cambiado con el tiempo. Ha cambiado la maquinaria: tractores, etc. Pero la esencia de pastar, de criar los corderos, etc., es lo mismo que hace 150 años. En el caso de los cerdos, ellos son estabulados, son inseminados artificialmente, etc. Pero con las ovejas se mantiene el método tradicional. Hay quien las insemina artificialmente, pero entonces ellas crían dos o tres corderos, lo que no es natural: una oveja sólo tiene 2 tetas, y son pequeñas. Para que vaya bien la oveja y el cordero deber ser sólo uno. Dos sólo excepcionalmente, como con las personas.

¿Cómo encuentra el pueblo a diferencia de en su infancia?

Muy cambiado, porque antes había más relación de vecinos. Era más estrecha. Todos hacían más o menos lo mismo. Ahora hay otra manera de pensar, hay mucho menos gente. A nivel de convivencia, ahora es buena, pero la juventud que él vivió aquí ya no existe.

Cuando era chico y subía con las ovejas llevaba siempre un flabiol. Pero después de la Guerra Civil, cuando se casó, ya no lo tocó, pues ya era mayor.

¿Ha ido a la ciudad?

Sí, cuando se casó.

¿Cuáles eran sus primeras impresiones de la ciudad?

Que no se podía pasar, había puestos, todo lleno de gente, pasaban autos y tranvías. Aquí no se tiene que vigilar si pasa el tranvía o la gente. Yo no conocía los semáforos, no entendía para qué eran esas luces, andando cuando tenía que parar y al revés también.

Fue andando con las ovejas sólo entre los 15 y 25 años. Después ya empezó a utilizar medios de transporte. Su padre siempre fue caminando. Su hijo ahora va con una pickup. Los meidos han cambiado, pero el sistema base es el mismo. Antes el abuelo hacía un rebaño, él, otro. Además había otro pastor pagado que hacía un tercero.

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Aquí funciona la agricultura sobre todo porque hay subvenciones. Es como una caridad. La materia prima ha ido subiendo de precio. Desde hace 25 años siempre había mantenido su precio, pero ahora todo ha estado subiendo. Hay ayudas de la Comunidad Económica Europea para sobrevivir un poco, para mantener la actividad: pero no se trabaja a gusto.

En Lérida, ahora mismo, han tirado toneladas de manzana y nectarina porque no pueden vender. Las destruyen y las cubren con tierra.

Lo que continúa son las empresas grandes, sociedades anónimas que sí pueden competir. Pero los agricultores pequeños y medianos van desapareciendo. Ya no hay relevo generacional. Es un sector que por mucho esfuerzo y trabajo que le eches, al cabo del año, cuando haces los números, no te queda nada.

Si no haces créditos, no puedes pagar un tractor, o lo que sea. Es el sector primario

Un agricultor cuyo hijo le dijo “papá, quiero ser agricultor”. su padre le dio tierra. El hijo plantó melones y sandías. Cuando los tuvo grandes para vender, fue para los mercados y empresarios, pero nadie le compraba. Al final los tuvo que regalar. El chico, con toda la ilusión de vender su producto, se dio cuenta que ya no es posible ser agricultor. Si al cabo del año no te queda nada, te va mejor no trabajar.

No se piensa, porque los agricultores somos los que damos de comer. Los pollos no nacen en el supermercado, en los frigoríficos, ni los tomates ni nada. Es una persona detrás que va haciendo su faena. La comunidad económica europea, por sanidad y reglas, y todo, nos aprietan para que hagamos un producto de calidad. En el ganado de carne, tenemos el problema de que en otros países se produce mucho más barato, y la especulación compra y distribuye el barato. Aquí hay que hacerlo todo con todas las especificaciones, con lo que sale mucho más caro, y acabas vendiéndolo a saldo. Por eso son necesarias estas ayudas.

El sector primario no tiene mucha ilusión. Nosotros con cincuenta y pico años no podemos ya cerrar el negocio, tenemos que aguantar hasta el final. Pero relevo generacional no habrá. No sé qué haremos.

La gente no lo sabe, piensan que sólo recibimos las ayudas y estamos sentados. Pero nosotros no sacamos los beneficios que tendríamos que sacar. no queremos ser millionarios, ni ser como las inmobiliarias que compraban un terreno a 10 y lo vendían a 15,000. Por cuatro o cinco años ha sido así, una burbuja que ya ha explotado. No queremos eso, el dinero fácil: sólo vivir bien, normal. Pero no tenemos vacaciones. Con las ovejas, vacas, cerdos, terrenos son 365 días. Una dedicación al 100%. Y por las horas que dedicamos… Pero si no sabes hacer otra cosa, no puedes cerrar e irte. Quizás algún día subirá el precio.

Que vengan aquí cerezas de Argentina en invierno no tiene sentido. Tiene un costo ecológico enorme. Si aquí no se pueden comer cerezas en invierno, pues no comamos. Nos hemos acostumbrado a cosas que no son naturales. La naturaleza tiene su ciclo. La globalización ha traido muchas cosas antinaturales. Comemos cerezas por Navidad.

El rico se hace cada vez más rico y el pobre cada vez se echa más pobre. No tendría que ser así, pero es así. La vida es injusta. A ver qué pasa ahora, en Europa la cosa está chunga. Los mercados y todo esto…

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About J. Weber - R. Frenk

Rodrigo Frenk, Ciudad de México, 1985, es un artista interdisciplinario, cuyo trabajo es un entrecruzamiento entre sonido, video, performance y software. Su trabajo abarca desde el desarrollo de interfaces para performance multimedia hasta la creación de instalaciones interactivas multimedia. El uso y desarrollo crítico de herramientas de código abierto para la expresión es uno de los elementos principales detrás de su trabajo. Habiendo estudiado música toda su vida (estudió guitarra flamenca, violoncello, música electrónica), su perspectiva de las artes visuales ha abarcado desde la pintura hasta el arte de nuevos medios, especializándose en los últimos, y enfocándose en el trabajo interdisciplinario. Ha colaborado con el Taller de Audio del Centro Multimedia en el Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México. También fue un miembro fundador de Photinus, un colectivo de artistas de nuevos medios, robótica, cómputo tangible, etc. Colaboró en "Interactivos?" 2008, un festival de arte interactivo organizado por el Medialab Prado, Madrid. Julian Weber, Schellerten, (Alemania), 1986, desde que se licenció en la escuela de Bellas Artes de Viena, ha estado interesado en las implicación de la identidad en el espacio artístico, así como en el contraste entre lo natural y lo artificial. Muchos de sus proyectos parten de la acción y en mayor o menor medida cuestionan lo que sucede entre el origen el fin. En todas ellas, el objeto, ya sea una fotografía, una escultura o como en Campo Adentro, una postal, forman parte del proceso.