moment

Entre los árboles aparecen formas geométricas blancas, que desfilan acompañadas por voces y sonrisas.

 

Los habitantes de Farrera transportan seis letras descomunales en una acción colectiva. Juntas, estas letras forman la palabra “MOMENT”. Son transportadas desde la plaza central de Farrera hasta el monte situado en frente del pueblo, del otro lado de un valle profundo.

La acción tiene un carácter ritual: como en una procesión, las letras son cargadas a través del bosque. Dentro del grupo surge un sentimiento de colectividad, unión. Al mismo tiempo, avanza cada letra como una isla hacia la meta, y cada uno se siente responsable por su letra, por su objeto, por su parte dentro del proyecto.

La naturaleza es así confrontada con formas geométricas blancas, y, sobre todo, con la abstracción del lenguaje.

El concepto “moment” fue elegido por su universalidad (se escribe de igual manera en catalán, inglés y alemán -por lo menos- y en muchas otras lenguas es muy similar), y por no hacer referencia a algo concreto, sino una unidad temporal, no descriptivo pero sí narrativo. El concepto no define ni encierra o limita, permite así un espacio para asociaciones.

Estos objetos tan tangibles, esta acción tan concreta, se convierten en un acto desconcertante, detonando preguntas: “¿Por qué tan grandes? ¿Por qué no con el tractor? ¿Por qué no ‘Hollywood’?”.

El gran tamaño de las letras está justificado por la distancia desde la que serán vistas.

La aspiración, el trabajar hacia un fin, nuestros deseos y necesidades están asociados frecuentemente a la idea de un trayecto largo, mucho trabajo y esfuerzo. El llegar finalmente ahí, es normalmente sólo un momento, fugaz, que se convierte inmediatamente en pasado. Igualmente, en el arte se trabaja generalmente hacia un producto final, una imagen, un momento. Sin embargo, muchas veces es el proceso, el trayecto hacia ese momento lo más interesante.

La acción “moment” es una visualización magnificada de este hecho. Momentos incontables mientras camina un “momento”.

 





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About J. Weber - R. Frenk

Rodrigo Frenk, Ciudad de México, 1985, es un artista interdisciplinario, cuyo trabajo es un entrecruzamiento entre sonido, video, performance y software. Su trabajo abarca desde el desarrollo de interfaces para performance multimedia hasta la creación de instalaciones interactivas multimedia. El uso y desarrollo crítico de herramientas de código abierto para la expresión es uno de los elementos principales detrás de su trabajo. Habiendo estudiado música toda su vida (estudió guitarra flamenca, violoncello, música electrónica), su perspectiva de las artes visuales ha abarcado desde la pintura hasta el arte de nuevos medios, especializándose en los últimos, y enfocándose en el trabajo interdisciplinario. Ha colaborado con el Taller de Audio del Centro Multimedia en el Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México. También fue un miembro fundador de Photinus, un colectivo de artistas de nuevos medios, robótica, cómputo tangible, etc. Colaboró en "Interactivos?" 2008, un festival de arte interactivo organizado por el Medialab Prado, Madrid. Julian Weber, Schellerten, (Alemania), 1986, desde que se licenció en la escuela de Bellas Artes de Viena, ha estado interesado en las implicación de la identidad en el espacio artístico, así como en el contraste entre lo natural y lo artificial. Muchos de sus proyectos parten de la acción y en mayor o menor medida cuestionan lo que sucede entre el origen el fin. En todas ellas, el objeto, ya sea una fotografía, una escultura o como en Campo Adentro, una postal, forman parte del proceso.