Stefan

 

¿Cómo te llamas, cuándo y dónde naciste?

Me llamo Stefan, naci en 1968 en Barcelona. Mis madre era alemana, también de un pueblo pequeño. Mi padre es de un pueblo pequeño cercano a Lérida. Mi abuelo era de Sort. Por eso hay un poco de contacto con la comarca. Yo de pequeño en Barcelona no me sentía bien. Íbamos a un colegio en medio de la montaña en Collserola, abajo del Tibidabo, y me sentía mucho más atraido por la naturaleza y por los bosques que por la ciudad, donde de algún modo era todo muy limitado para un niño: no te dejan salir a la calle, etc.

Entonces, desde siempre yo quería ir a vivir al campo. Teníamos una casita en el Montsén y siempre que íbamos ahí yo nunca quería volver ahí a la ciudad. Los domingos, cuando recogíamos o tal, yo me escondía o la liaba. Entonces, con 17 años me fui a vivir a Collserola, que ya era montaña, aunque de algún modo muy bajo la influencia de Barcelona. Ahí estuve unos años , un poco con la idea de ahorrar, encontrar algo para comprar. Sin embargo, si en la ciudad, si no eres muy metódico, cuesta ahorrar: has de pagar alquiler, transporte, lo que sea. Yo, como ya tenía claro que quería ir a vivir al campo, no escogí ninguna rama específica de estudios, y he ido haciendo lo que la vida me ha ido trayendo y, por lo tanto, no he tenido un trabajo que me remunerara mucho, y, con veinte años, era casi imposible.

Entonces, con 24 años decidí dar el salto. Me di cuenta que ahí no hay modo de ahorrar, pensando que encontraría ya algo para alquilar, algún trabajo. Me fui un verano a buscar casa hasta que encontré una donde ya vivía una gente que me dejaba vivir ahí: más en la zona del pirinero oriental (por garrocha). Me quedé a vivir en esa casa con alguna gente, compartiendo, pero al mismo tiempo buscando algún lugar dónde asentarme. De ahí me pasé a la garrocha, siempre buscando un sitio mejor. Siembre había tenido en mente venir a ver por aquí pues mi familia era de aquí y yo había venido bastante aquí de pequeño, e incluso de adolescente había hecho algunas excursiones por aquí.

A los 25-26 años (hace 15-16 años más o menos) vine a visitar una gente, encontré una borda (una cabaña), volví en agosto para hablar con los propietarios y llegamos a un acuerdo y compré esta borda. En los primeros años, mi proyecto se iba más a arreglar esta borda, hacer ahí un espacio de meditación, actividades, yoga, etc. Pero los papeles, o sea, las herencias de esa familia estaban sin haber arreglado hacía más de cien años, entonces tardaron cinco años y medio (con todo y que teníamos un papel privado que más o menos era como una venta) en venderme legalmente la borda. Con esto, durante este tiempo yo iba y venía pero no decidía hacer ningún trabajo efectivo porque todavía podían pasar muchas cosas. Podrían quizás tirarse atrás, no conseguir los papeles, o lo que fuera. Entonces, hace más o menos unos diez años que tengo legalmente la borda.

Así, vino la pregunta, si voy a vivir aquí tengo además que conseguir un trabajo aquí. Sin haberme dedicado nunca a ello, empecé a trabajar en la construcción. Salió la oportunidad de trabajar aquí en una obra, en Casa Felip “manitas”, me salían continuamente cosas. Iba aprendiendo a medida que iba haciendo las cosas. Yo mismo me dedicaba a conseguir material, llamaba a amigos que sabían y que me decían las cosas importantes. Cuando ya tienes algo de vista, paciencia, cuando ya sabes los dos o tres secretos, y haces las cosas bien, se puede trabajar. No cuesta darte cuenta que una baldosa está torcida, no continuar hasta que ésta no esté bien. Es así como se aprende. Me tardaba mucho más, por lo que al cobrar, valoraba más bien por metro cuadrado y no por horas, al principio casi que perdía dinero porque tardaba demasiado.

Así, me fui dedicando hasta prácticamente ahora, que continúo más o menos trabajando en la construcción. De un año para aquí ha llegado la pregunta: yo no quiero seguir siempre construyendo. Yo lo empecé por un motivo práctico, para encontrar un mínimo de dinero sin moverme del pueblo. Pero de un año para acá he comenzado a trabajar de nuevo en la borda, con ganas de cambiar. Uno nota que la construcción te machaca el cuerpo, me gusta hacer música: me doy cuenta que cuando llevo 2 ó 3 días trabajando me duelen los dedos.

Cualquier proyecto es un reflejo de uno mismo: es importante que cada uno lea en su interior, y evalúe qué es lo que quiere de ese proyecto. Entonces, si para mí es casi tan importante el exterior como el interior, no sólo es arreglar la casa, sino acondicionar el exterior, hacer unos caminos, plantar árboles. En toda la zona del pirineo, hace cien años no quedaba un árbol. Los bosques han crecido, pero lo han hecho dejando especies de lado, pues algunas lo tienen más fácil, o se replantaron. Tengo la idea de crear un bosque más biodiverso, no como lo que hay ahora que es sólo pino. Sí que hay zonas con otras variedades, pero antiguamente era todo mucho más orgánico: todo mezclado.

Para mí es importante tener todo el espacio de la borda en condiciones. Si te abres para gente, hay que ser consciente que viene gente que no sabe ni caminar por la montaña, por lo que es necesario tener los caminos limpios, sin piedras, etc.

La gente

Vivir, se podía vivir aquí. Antes tenía la gente mucho afán de irse: veían que la gente de ciudad iban bien vestidos, tenían un coche, médicos, unas condiciones que aquí no existían. Y entonces, la gente deseaba un poco más de calidad de vida, lujo, lo que sea. Esto lo puedes tener aquí hoy en día: puedes tener nevera, un equipo de música, un coche, lo que sea. Las cosas han cambiado.

Aquí antiguamente las casas eran muy oscuras, porque las ventanas (el cristal) eran muy caras. Las casas ricas tenían muchas ventanas. Las casas pobres apenas tenían unos cuadraditos por ventanas. En invierno eran muy oscuras. No había ni siquiera velas, sólo pocos tenían abejas para conseguir cera para las velas. Funcionaba más con aceite, o lo que aquí se llamaba la “tella”: algunos pinos mueren de una manera que su madera queda impregnada de resina. La madera se corta en varas delgadas, se prende por un lado y funciona como una vela: con mucho humo pero hace luz.

Existía en las casas un pequeño cuartito, cercano al fuego, que era el único espacio caliente de la casa. Además, en la comarca casi no quedaban bosques, por lo que había que dosificar la leña, se hacía sólo un pequeño fuego para cocinar y ya. Las condiciones de ahora han cambiado. Ahora se puede vivir aquí con mucho lujo.

Esto es ya una opinión personal, pero creo que la política y la economía mundiales van de una manera en que yo no quiero vivir confiando mi futuro en unas prestaciones sociales que al final, como van las cosas, parece que antes de tiempo nos la van a quitar todas. De alguna manera prefiero vivir con mi techo y alimento asegurado con un huertecito. La salud ya la dará el destino. Confío más vivir con esto. Si hace falta a la larga, si no tenemos electricidad, pues ya nos buscaremos la vida. La nevera tampoco es tan imprescindible. Si hemos de volver a cocinar con una cocina económica, de leña pues lo haremos.

Si estoy aquí es porque creo que mi forma de entender la vida me lleva a esto. Me siento más útil a mi mismo, independiente, etc. En la ciudad dependes de tantas cosas: si fallan los distribuidores, te quedas sin alimentos, si falla la empresa nacional de las aguas, te quedas sin agua. Si hay un caos, un caos de cuatro millones de personas…

Todos aprendemos del error: mis padres abandonaron el pueblo para ir a ver la ciudad, por dinero. En el pueblo de mi padre no había nada. Para mí, es la vuelta. De pequeño pude escoger vivir en el pueblo de mis abuelos, en Alemania, en el campo, en la ciudad. Me di cuenta que a mí lo que me gusta es el campo.

Ahora es más asequible tener una casa en condiciones. Se ha aprendido bastante. Antes la gente no le daba valor a aislar una casa, y había condiciones. Se puede aislar con lana, paja, etc., hay muchas maneras. O eran muy resistentes y no lo valoraban, o realmente igual iban tan apresurados por las cosechas, por conseguir el alimento que no tenían tiempo ni de plantearse aislar una casa, quién sabe. De alguna manera es aquí el invierno frío, pero si tienes una casa aislada, si tienes leña y alimento, es también muy placentero: vives más el ritmo de la vida. En invierno ya no tienes trabajo en el huerto, no puedes trabajar fuera. Como mucho tienes alguna faena de interior, o te quedas en casa arreglando cosas, la máquina estropeada, coser la ropa, etc. Dedicas el invierno para leer, para trabajar a otros niveles. Y cuando llega el buen tiempo, a la calle. De algún modo es un ritmo mucho más saludable.

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About J. Weber - R. Frenk

Rodrigo Frenk, Ciudad de México, 1985, es un artista interdisciplinario, cuyo trabajo es un entrecruzamiento entre sonido, video, performance y software. Su trabajo abarca desde el desarrollo de interfaces para performance multimedia hasta la creación de instalaciones interactivas multimedia. El uso y desarrollo crítico de herramientas de código abierto para la expresión es uno de los elementos principales detrás de su trabajo. Habiendo estudiado música toda su vida (estudió guitarra flamenca, violoncello, música electrónica), su perspectiva de las artes visuales ha abarcado desde la pintura hasta el arte de nuevos medios, especializándose en los últimos, y enfocándose en el trabajo interdisciplinario. Ha colaborado con el Taller de Audio del Centro Multimedia en el Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México. También fue un miembro fundador de Photinus, un colectivo de artistas de nuevos medios, robótica, cómputo tangible, etc. Colaboró en "Interactivos?" 2008, un festival de arte interactivo organizado por el Medialab Prado, Madrid. Julian Weber, Schellerten, (Alemania), 1986, desde que se licenció en la escuela de Bellas Artes de Viena, ha estado interesado en las implicación de la identidad en el espacio artístico, así como en el contraste entre lo natural y lo artificial. Muchos de sus proyectos parten de la acción y en mayor o menor medida cuestionan lo que sucede entre el origen el fin. En todas ellas, el objeto, ya sea una fotografía, una escultura o como en Campo Adentro, una postal, forman parte del proceso.